Ayer conseguí organizarme para salir a trepar con Ansón sin prisa. Un lujo. De esos que no te puedes comprar con ninguna nómina.
Aunque el panorama no era el mejor en varios aspectos; tiempo con viento pero calor que amenzaba lluvia, mal dormido, tripas rarunas... Allá que vamos. Si esperara a encontrarme -ya no digo al 110%- al 85% no saldría nunca.
Antonio se encapricha de una vía en el camino a la aguja negra, en el tocho del camino, que no parece difícil y hacemos. "Tierra de romero, 6a" facilita y anecdótica. Sino es por la panza final, na'. Sucia y algo rota pero bueno, hecha está ya.
Seguimos a la aguja negra buscando la sombra y monto una vía que me gustó mucho una vez que la probé hará ya 4 o 5 años. Es "Waka Waka Terapia, 6b+" una vía que lo tiene todo. Es larga, de buena roca. Exigente. Con una primera parte más técnica y un paso de equilibrio en placa y una segunda sección de fuerza-resistencia en desplome que te deja en la parte final fácil de llegada a la reunión. Además, para tener ya todo lo que más me cuesta, las chapas están puestas con alegría. Un reto para mí.
En el primer pegue la monto desde el suelo. Sufriendo y recordando los pasos con ayuda de Antonio. Antonio hace uno de los 6a que hay por allí. La de la higuera (que han talado), que decimos nosotros. Así como el otro día flotaba por las vías de la peña de las zorras, hoy le cuesta más. Descanso mientras le aseguro y como algo.
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| A la izquierda de la cuerda roja y la roca anaranjada, se puede ver la vía |
Antes de que entre el Sol, llega mi turno de nuevo. Me ato y repaso los movimientos, visualizo, me unto en magnesio las manos y allá voy. Ya en la segunda cinta, comienza la sección de placa fina y equilibrio. Aunque hago algo más de fuerza de la que debería, ejecuto perfectamente la secuencia y me planto en el siguiente chapaje donde reposo de un buen agarre. Ni me he enterado... Es como si sólo estuviera ejecutando, sin pensar, fluyendo por la roca. Una sensación indescriptible que comentando después con Antonio equipara a la meditación. Será por eso que entendemos la escalada como algo especial y que ningún otro deporte es capaz de llenarnos igual... Sigo y chapo la siguiente, reposo de nuevo mientras visualizo la siguiente sección. Lo tengo claro y sólo espero que las fuerzas no me abandonen. Estos días, no tengo ni idea de cómo mi cuerpo va a reaccionar cuando piso el acelerador. Estoy en el desplome. Muevo pies cogiendo una pequeña orejeta, me coloco y lanzo dinámico al cazo de salida. Lo tengo. Me ha salido mucho mejor que las probatinas que hice al bajar después de montarla. No sabría decir cómo lo he hecho. Sigo ejecutando. Sin pensar. Sigo "levitando" y ya estoy en la parte final. La fácil. Me da la enhorabuena Antonio y yo a él las gracias. Qué importante es el otro lado de la cuerda... Me permito disfrutar y admirar desde la altura lo demás. Chapo la reunión. Como si fuera un IV. No estoy inflado. No me falta el aliento. Algo triste por no mantener el reto vivo. Satisfecho no de la cadena sino de cómo he escalado. Bajo y me desato.
Buscamos la sombra. Yo ya con los deberes hechos. Seguimos un rato más haciendo un par de largos en el puente de roca, que Antonio hará uno más para saciar su hambre. Recogemos todo, incluída la basuras de otros y al coche. Seguimos ;)


