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lunes, 29 de diciembre de 2025

Ibón de Estanés desde Sansanet

Próximos al fin de año, Adri, Edu y yo quedamos como hace dos años (el pasado nació Julia el 30 de diciembre y no estaba la cosa para subir jejejej) para hacer algo de monte y darnos un homenaje.


Tras darle unas vueltas a dónde podríamos hacer raquetas, decidimos aunque sin quedarnos por el valle cruzando a Francia, ir a algún sitio cercano. Sin quererlo, descartamos la otra opción encima de la mesa, replicar mi última salida en raquetas al Tablato. Esa misma mañana, mientras estamos volviendo del ibón me llegan al coger cobertura varios mensajes preguntando qué tal estoy. Nos enteramos de la tragedia que ha acontecido en el pico Tablato llevándose una avalancha por delante la vida de Jorge García-Dihinx y dos de sus compañeros. DEP.

Quedamos a las 9 y visto el atasco de subida a pistas, al ver que abre el Lierde, nos tomamos un café y empezamos a poner al día los tres. Al rato, salimos para coger el coche y estar a pie de parking y empezar a andar sobre las 11. Aunque voy con miedo a que haya hielo en la carretera del desvío de Urdos, está todo bien. A pesar de ser cara N. el termómetro marca más que en el lado español.


Las primeras rampas están peladas de nieve y aunque conforme ascendemos va tiniéndose de blanco, con algún tramo helado, no hay suficiente como para calzarnos las raquetas. De hecho, aunque a partir de más o menos 1.500 metros podríamos habérnoslas puesto, hacemos toda la marcha con las botas. Ni siquiera necesitamos crampones.

El desnivel de algo más de +500m. lo superamos en hora y media muy cómodamente. Las condiciones son excepcionales y disfrutamos de las vistas y el solete. Nada de aire. Una gozada. Tras media hora en el ibón haciendo algunas fotos y comprobando el grosor del hielo, extrañados por la causa de las líneas sin escarcha que se cruzan (si alguien lo sabe, que me lo diga, por favor!) emprendemos la vuelta.




En apenas una hora estamos de nuevo en el coche recogiendo todo y volvemos pero esta vez por el Somport en busca de un lugar donde comer y beber algo. Lo hacemos en el Anglase de Canfranc Estación donde los tres comemos un menú chuletón que pone la guinda a una mañana de montaña invernal que ya decretamos convertir en tradición.

¡Feliz 2026 y salud para disfrutar de la montaña!

lunes, 25 de mayo de 2015

Subida al pico Peygueret, 2.480 m.

Ayer teníamos una importante reunión Andrés y yo. Tras bastante tiempo sin podernos juntar en condiciones, nos íbamos al Pirineo. Amigos desde los tres años, siempre hemos compartido valores, personas importantes, trabajo y aficiones.

Andrés y yo en la cima del Peygueret. Enfrente, el Midi d'Ossau

Es una suerte tras más de 30 años poder seguir compartiendo momentos como los de ayer, conversaciones, confidencias... A las 07.30 Andrés me recoge al lado de casa. Puntuales los dos apenas sin darnos cuenta, llegamos al aparcamiento de Portalet en el lado francés, nada más pasar la frontera. Nos preparamos y comemos algo, echamos bien de crema y arrancamos.
El Peygueret desde el parking de Portalet con un dólmen a la vista

El día parece que va a ser bueno y las predicciones del tiempo no se equivocan. Sin embargo, tenemos que ser cuidadosos con el horario ya que al mediodía dan posibilidad de lluvia. En el trayecto, encontramos más nieve de la que pensamos, pero llevamos material de seguridad y la condición del blanco manto es buena. Puede verse que la nevada que anteayer dejó dos dedos de nieve en Candanchú, también hizo acto de presencia en la zona.
Andrés siguiendo la huella que aún podía verse de otros días

Nos empanamos y cogemos el sendero de la izquierda, no el de la derecha y "perdemos" 40 minutos paseando por unas praderas espectaculares cubiertas de coloridos mantos de flores. No tardamos mucho en darnos cuenta y vadeamos un riachuelo para enlazar de nuevo con el camino correcto. (Si Andrés, al final he puesto que nos colamos jejejeje!)

Ya en la ruta correcta, por una buena pista comenzamos a ver gente, aunque apenas 3 o 4. Los adelantamos y entre paradas para quitarnos y ponernos capas, colocarnos las polainas para los primeros neveros y sin parar de cascar, nos plantamos en el refugio de Pombie, ya a 2.000 m.

El ibón luce maravilloso con sus colores azules, blancos, grises, verdes... y las marmotas campan a sus anchas, llegando incluso a aceptar nuestra presencia a medio metro. Es increíble. Creo que si les ofreces la mano, te saludarían. Tras beber algo y sacar el piolo, empezamos a subir por las palas de nieve. Los 500 metros de desnivel que nos restan, con la majestuosa figura del Midi observando nuestro avance y dominando la zona, en su mayor parte están cubiertos por el blanco manto.
El ibón de Pombie con el refugio de la federación francesa de montaña al fondo

Ascendemos bastante deprisa, solos, pasando del calor al frío en cuestión de metros. Vamos poniéndonos a la altura del Midi mientras dejamos nuestra huella en la nieve, dudando en ocasiones de cuál será el mejor trazado. Fichamos algunas bajadas para luego lanzarnos de culo con el seguro de nuestros piolets. Seguimos subiendo.
Afrontando los últimos metros de nieve antes de la cima, la nubes se apartan para mostrarnos la cima del Midi

Nos plantamos a las 12.30 en la cima con un ojo puesto en las nubes que intermitentemente cubren la cima del Midi y van envolviendo la zona. Mejor no entretenernos mucho, por si acaso. Aunque el camino de vuelta es claro, vamos bien de hora y no hay peligros evidentes, la montaña, es la montaña...

Disfrutamos de los tradicionales bocatas cimeros, y las vistas del lugar. Es una ascensión muy agradecida ya que en todo momento hay bonitas postales. Bajamos haciendo el ganso y cruzándonos a varias parejas francesas camino de la cima. Imagino que ya estarán curadas de espanto, pero me corto un poco al llegar a su altura ;)
Panorámica desde la cima. Las vistas con algo de nieve en los montes vecinos, son preciosas

Tras deslizarnos nevero abajo y marcando nuestros culos en la nieve llegamos a Pombie de nuevo. Picamos y bebemos algo más y rato después llegamos al coche. Recogemos y a mitad de tarde, ya estamos de regreso atendiendo nuestras obligaciones familiares y civiles. Una gozada que estamos dispuestos a repetir no cada tanto tiempo, a pesar de lo complicado de nuestras agendas.

jueves, 7 de agosto de 2014

Ibones de Escalar y Truchas y Pico de los Monjes, 2.349 m. desde Astun

Ayer decidimos subir al Pico de los Monjes. Una ascension corta y comoda, apenas hay media hora de coche desde Jaca y, a priori el camino no tiene perdida.
Recorrido y perfil de la excursion

Salimos muy pronto, pero la brisa y alguna nube, hicieron que la jornada, a pesar del calor, fuera llevadera. Tras las casas de la estacion de Astun, sale un sendero que remonta las primeras y costosas rampas en frio de las laderas de la estacion. Tras estas, se agana terreno por un falso llano. Siempre paralelos a una escorrentia que ayer llevaba mucha agua.

Pronto, acometemos las zetas que nos hacen ganar altura y nos llevan hasta el Ibon de Escalar. Precioso paraje donde encontramos mucha gente qyue llega hasta alli, en su mayoria, desde lel cercano Ibon de Truchas (o Astun) donde llega el telesilla que tambien funciona en verano.

Nosotros, nos equivocamos de camino y llegamos hasta este ultimo Ibon, donde pregunto y me indican que era el otro sendero que partia del Ibon de Escalar. Tras un momento de duda, decidimos volver y retomar el camino correcto. Vamos bien de tiempo y, al menos, decidimos intentarlo.

Ya por el buen camino, remontamos hasta el collado de los monjes, justo en la frontera. Las vistas alli ya son espectaculares, pero el hecho de ver la cumbre desde alli, a pesar de la subida, nos termina por animar a marchar hacia ella.

Sigue habiendo mucha gente. Subimos y, poco antes de la cima, toca una trepada que provoca tener que esperar en algunos pasos. En esta epoca del año, a pesar de tener que ayudarnos en algunos pasos de las manos, se superan sin problemas.
Carol en la trepada final

La cumbre, de las mas bellas que he podido hollar. Me alegro especialmente, ya que ademas, se trata del primer 2.000 de Carolina. Nos hacemos las fotos de rigor y para abajo. A la hora de comer, ya estamos en casa. Siesta de ordago y terraceo por Jaca a la tarde. Mañana iremos a escalar a los Meses.