sábado, 11 de julio de 2026

Dolmen diez campanas y Selva de Villanúa

Hoy me he vuelto a escapar a correr otro ratito después de desayunar por los montes de aquí. Esta vez ladera oeste de la Selva de Villanúa buscando más sombra.
dolmen megalítico de diez campanas


Al final, media hora bruta que se queda en hora y diez hora y cuarto neta de correr ida y vuelta con unos 7k y +400/+500m. Para despejarme y hacer ejercicio no está mál. A día de hoy con tres peques de menos de tres años, es lo que hay. No puedo "permitirme" más...
Fuente: IGN (insituto geográfico nacional)

Empiezo en la puerta de casa tomando el sendero que luego se bifurcará al llegar al dolmen. Por un lado se va a la punta de la Selva de Villanúa y por el otro hacia el Cenarbe. Esta vez, aunque no con ese objetivo sino el de encontrar una sendero que me lleve por otro camino de vuelta (circular) al pueblo, tomaré el de la punta de la Selva.
caseta de RENFE junto a las vías que cruza el sendero



El sendero, como puede observarse, es hacia arriba y mantenido. Al llegar a las campas de diez campanas, me cuesta un poco encontrar un paso y el camino que enlaza con el sendero hacia la punta de la Selva. Yo inicialmente pensaba que era el camino de vuelta que tenía en la cabeza pero al poco rato me he dado cuenta de que era el sendero de subida a la punta de la Selva. El motivo, que yo había subido a la punta por otro camino que enlaza en la parte final con este.


Al alcanzar los 1.500 metro de altura, por horario, decido volver por donde he subido. Estoy ya en el tramo final de la senda hacia la punta y reconozco el lugar. Me llama la atención algo que a mi suegro ya le habían advertido y es que el bosque, a esa altura incluso, está muy, muy seco. Y no es de los últimos días. Al igual que el otro día, árboles secos y caídos atraviesan el camino y a ambos lados se ven otros en similar estado. Una pena, a ver las próximas semanas cómo está el tiempo.

refugio de pastores

La bajada se me hace corta. Y es que es muy disfrutona por un sendero, estrecho, empinado pero en buen estado. Me dejo llevar por la inercia del peso de mi cuerpo y sólo me preocupo en coordinar muis piernas y gozar del bosque. Sólo en el último tramo llegando al pueblo ya me cruzo con gente.

a 1.500 metros, así está el bosque...

Nada mal para mi primera semana por aquí, dos escapadas de reconocimiento al monte. Seguimos ;)

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