Próximos al fin de año, Adri, Edu y yo quedamos como hace dos años (el pasado nació Julia el 30 de diciembre y no estaba la cosa para subir jejejej) para hacer algo de monte y darnos un homenaje.
Tras darle unas vueltas a dónde podríamos hacer raquetas, decidimos aunque sin quedarnos por el valle cruzando a Francia, ir a algún sitio cercano. Sin quererlo, descartamos la otra opción encima de la mesa, replicar mi última salida en raquetas al Tablato. Esa misma mañana, mientras estamos volviendo del ibón me llegan al coger cobertura varios mensajes preguntando qué tal estoy. Nos enteramos de la tragedia que ha acontecido en el pico Tablato llevándose una avalancha por delante la vida de Jorge García-Dihinx y dos de sus compañeros. DEP.
Quedamos a las 9 y visto el atasco de subida a pistas, al ver que abre el Lierde, nos tomamos un café y empezamos a poner al día los tres. Al rato, salimos para coger el coche y estar a pie de parking y empezar a andar sobre las 11. Aunque voy con miedo a que haya hielo en la carretera del desvío de Urdos, está todo bien. A pesar de ser cara N. el termómetro marca más que en el lado español.
Las primeras rampas están peladas de nieve y aunque conforme ascendemos va tiniéndose de blanco, con algún tramo helado, no hay suficiente como para calzarnos las raquetas. De hecho, aunque a partir de más o menos 1.500 metros podríamos habérnoslas puesto, hacemos toda la marcha con las botas. Ni siquiera necesitamos crampones.
El desnivel de algo más de +500m. lo superamos en hora y media muy cómodamente. Las condiciones son excepcionales y disfrutamos de las vistas y el solete. Nada de aire. Una gozada. Tras media hora en el ibón haciendo algunas fotos y comprobando el grosor del hielo, extrañados por la causa de las líneas sin escarcha que se cruzan (si alguien lo sabe, que me lo diga, por favor!) emprendemos la vuelta.
En apenas una hora estamos de nuevo en el coche recogiendo todo y volvemos pero esta vez por el Somport en busca de un lugar donde comer y beber algo. Lo hacemos en el Anglase de Canfranc Estación donde los tres comemos un menú chuletón que pone la guinda a una mañana de montaña invernal que ya decretamos convertir en tradición.
¡Feliz 2026 y salud para disfrutar de la montaña!


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