martes, 5 de febrero de 2013

De baja

Ya que en unos meses no voy a poder hacer deporte y tendré que centrarme en la rehabilitación para poder volver a tope, además de aprovechar para estudiar más y seguir buscando trabajo, voy a hacer una incursión en el mundo de la edición de imagen (nivel amateur, of course...) con el material que alguna vez que hemos salido, he grabado con mi Harinezumi A+++, un juguetico que da mucho juego.

También han llegado a mis manos actualizaciones de reseñas de vías de escalada, que prometo ir incorporando al archivo del blog... De momento, ya podéis ver las correspondientes al sector "La Cavernita" de Vadiello y las de la escuela de bloque de Alcañiz :)

Mientras tanto, os dejo un pequeño vídeo de Vadiello. No es que sean las mejores imágenes que tengo, pero si son un buen reflejo de lo que ha sido un otoño especial en esta escuela oscense...




viernes, 11 de enero de 2013

Never surrender

El martes fuimos Quique y yo a Alquézar. Queríamos desconectar un poco de nuestros objetivos en los bombos y cambiar de aires, escalar más suave, cosas distintas... Y allá que fuimos.

Un día perfecto, las cuevas desiertas, Sol pero sin cocernos, buena roca... En fin, nada más que poder pedir. Monto Variante Marigrigri, 6b+/c y la dejo en polea para que caliente Quique y la volvemos a dejar así para matizar los bloqueos del principio y los movimientos de pies de mitad e intentar un buen pegue a final del día, después de hacer unas series para entrenar en la misma vía.
Roca para rato..

Llegan Farmas, Pedro, Chiro y Citro de Huesca. Presentaciones, risas y ellos también calientan por la misma placa. Tienen proyectos por la cueva: Newton, Sexibition... En estas me ato y le voy a dar un pegue en polea. Apenas unos tres metros y antes de bloquear de izquierdas, en un mal gesto, noto como se me sale, otra vez, el hombro izquierdo. Tengo suerte porque voy en top rope y me doy cuenta pronto, así que me dejo colgar y echo mano al hombro antes de que se salga totalmente. Lo único que pienso en ese momento es que no me duele tanto como otras veces.

Tengo suerte, Quique, bombero y Chiro, G.C. del GREIM me lo reducen en nada con la ayuda de las manos de Farmas que sujetándome me dan más miedo que la propia luxación. Me sorprendo a mi mismo de la calma con la que reacciono. Durante la reducción de la luxación ya empiezo a pensar en lo que me ha pasado, ¿He hecho algo mal?, ¿He forzado más de lo que debería?,... Todas las respuestas, son que no. Después Quique me confirma que no hay causa directa, que ha sido y punto. También me pregunto; ¿Y ahora qué?, ¿Podré volver a escalar?, ¿Tengo que operarme?, ¿Tengo que dejarlo..?,... Aún no me lo creo. 

Este año, físicamente, estaba mejor que nunca, más fuerte y en forma que ninguna otra temporada. El hecho de estar actualmente sin trabajo, ha hecho que entre gestión y gestión, entre entrevista, curso y entrevista, haya podido (y debido, por salud mental...) entrenar y salir más a roca de manera controlada, siguiendo entrenamientos y descansos planificados, musculando y compensando el hombro para precisamente, evitar esta lesión... Ayer, de hecho, era un día de descanso activo. Nada, aparentemente, tiene sentido.

Recogemos el chiringuito, justo cuando viene Manu, al que Quique me presenta y le cuenta que nos vamos y lo que me ha pasado. Hablo con él, que también ha tenido luxación de hombro (el mejor alpinista español del momento) y se ha operado y se le volvió a salir. No se qué pensar ¿?

Nos marchamos, con los ánimos de todos. Se agradece. Aún queda bajar con un brazo y mucho cuidado y, por supuesto con la ayuda de Quique quien me va asegurando en los tramos más expuestos hasta llegar a las grapas donde me descuelga. Ya en el coche, decidimos ir a urgencias. Gracias al seguro que tengo, me ahorro las colas del Servet que, ese día, se colapsaron y tuvieron 8 horas de espera los que allí fueron. Tras una exploración y una radiografía, lo más importante es que el hombro está en su sitio y bien colocado, sin hueso astillado y me lo inmovilizan.
El hombre de los mil motes, "Citro" en la cueva

Al día siguiente voy al traumatólogo y, al otro, a hacerme una resonancia magnética. En la sala de espera, unas fotos firmadas en agradecimiento de Manu Córdova... Parece que unos y otros, cada uno por su camino, pasamos por los mismos sitios. El lunes tendré los resultados y vuelta al traumatólogo. Allí, decidiremos.

Pase lo que pase, y toque lo que toque, ya queda un día menos... Ah, y el 2.013, sigue siendo el año. Objetivo; terminar el año encadenando Babia, 6c+ y ya de cara al 7a...

NEVER SURRENDER!!!

lunes, 7 de enero de 2013

Fin de 2.012 y comienzo de 2.013 (el año) entre nieve y roca

El año nuevo lo empiezo, igual que termino el anterior. En la última semana, combino el plan familiar esquiando en Formigal y Astún, con salidas a los bombos en pos de seguir trabajando, ya en su recta final, mi proyecto en roca para este otoño-invierno.

Por fin consigo subir a pistas con mis primos González Nico y Eu, queda pendiente que Rocío, Leti y las Resano se unan, pero como siempre pasa en estos casos, es imposible coincidir todos.
                Con Nico y Eu a punto de la primera bajadita

Después de dos años que no esquiaba, las sensaciones fueron muy buenas. El día, demasiado caluroso diría yo, nos ofreció nieve dura al principio y primavera al final. Esquiamos en Anayet, Portales, Sarrios e Izas, anduvimos por la zona de Cantal, 3 hombres y vuelta a deshacer lo hecho... Día aprovechado, a pesar de la cantidad de gente que había. No tuvimos que esperar mucho en las sillas ya que optamos por separarnos para subir y pasar por la zona de "fast boarding" jejejeje!
El día terminó recuperando fuerzas en "Casa Champán" por cortesía de Charo y Alberto

Esa semana, tocaba el día más gris en roca en mucho tiempo o día "retro" como dice Quique y es que no nos comimos nada. Parecía que nuestro cuerpo de las últimas semanas, seguía igual, pero lejos de allí. La cabeza empezaba a aturullarse y la falta de continuidad en los entrenamientos por lo complicado de estos días, en el buen sentido de la palabra, nos remordía la conciencia... Así que la cabeza, tampoco tiraba como tendría que hacerlo.

Nos fuimos cabizbajos y pensando seriamente, sobre todo Quique ya que yo la tengo realmente cerca..., el hacer un break y escalar en otros sitios e, incluso, dejarlos. Con 48 horas de margen, decidimos volver y tomar una decisión. Mientras, al día siguiente, me subo a Astún con Jr y Juanillo.
Juanillo, ese especimen capaz de dormir en el coche ida y vuelta mientras suena ACDC...

Catamos la mejor nieve que recuerdo desde que estuve en Sölden. Qué gozada! y el día, inmejorable. Nos movemos por la zona de truchas y canal roya principalmente. La Raca, llena de gente, la evitamos y terminamos el día, prácticamente solos bajando una y otra vez por pastores, para mi, de las pistas más disfrutonas de la estación.

Nos quedamos con ganas de más, pero mi cabeza ese jueves, está en el sábado. En Vadiello...


Volvemos a nuestros proyectos Quique y yo. Hoy no estamos solos y nos encontramos con gente de Ejea, Torres y Montañeros. Uno de esos días de ambiente que hemos tenido este año. Como el anterior, escalamos sin camiseta en pleno Enero. Demasiado calor y el tacto de algunas presas, así lo delata. Vuelvo a ponerme en la última cinta encadenando, cerquita ya de la cadena y con los pasos matizadísimos con un nuevo método en la zona de placa y bidedos que me simplifica mucho la secuencia. Le veo color y es cuestión de insistir para que caiga. Me motiva mucho que la prueba uno de montañeros y, como viene siendo habitual este año a los que veo, se atasca y confirma que es un 6c+ (no 6c) con sabor a 7º...

En fin, lo de menos es eso, pero siempre motiva. Además, a mi la vía me está aportando un montón de cosas positivas y enseñando a trabajar un proyecto. Quique por su parte, también mejora, pero físicamente, se encuentra más flojo que antes de las Navidades. Está en un punto de inflexión que decidimos aclarar marchando este martes a otro sitio, Alquézar probablemente, a oxigenarnos y así poder tomar una decisión. De todas maneras, estoy convencido que este año o cuando sea, la encadena.

Otro año más, seguiremos informando ;) Los Reyes, han dejado la Guía "Riglos Vertical" así que la primavera huele a Mallos y Escalete!

jueves, 20 de diciembre de 2012

Antes del turrón, un buen apretón

Esta semana, hemos subido dos días a los bombos. A trabajar las vías que tenemos entre ceja y ceja. La verdad es que no nos queda mucho tiempo por calendario, responsabilidades y climatología, pero, independientemente de que lo logremos o no, ya ha merecido la pena.
Panorámica de los bombos desde el parking

El martes tocó madrugón. Quique tenía que hacer unos test con su entrenador, Pedro Bergua y bueno, en cierto modo, el mío también ya que sigo un plan de un año que contrató el tablón antes de entrar yo en él. El caso es que a las 08.10 salíamos de Zaragoza rumbo a Huesca. Ya allí, vamos a una bajera donde Pedro le hace unos test a Quique muy interesantes y que, además, arrojan unos resultados positivos respecto al rendimiento y progresión de Quique en relación a los entrenos que sigue.
Pedro indicando a Quique la carga en una de las series

Con el fresco de la mañana aún encima, llegamos al parking de Vadiello, donde ya hay una furgoneta. Arriba nos esperan Edu y Farmas. La mañana pasa entre unos buenos pegues, aunque en el caso de Quique tras más de una hora de test es otra historia y risas. A destacar que recupero sensaciones y para desmontar la vía, le doy un último pegue en top rope en el que casi encadeno.

El jueves hemos vuelto, entre otras cosas porque el fin de semana va a ser imposible escaparnos. Hoy subimos con Levi Moliner. Ya cerca de Huesca le llama Bento y quedamos a tomar un café en Montearagón, un bar con solera en el mundo de la escalada ya que ahí se ha hablado más de escalada que en muchas escuelas... Un bar de polígono de los de antaño, pareja de cazadores jubilados almorzando a 1/2 botella de vino por cabeza y de postre orujo y luego, al coche?! En fin... Mejor no pensarlo.

Después del repostaje, llegamos al parking y con la subida al sector, nos ponemos con las pulsaciones adecuadas para empezar a subirnos por el muro de los bombos. Hoy estábamos repartidos por el sexto alto (yo), el séptimo alto (Levi) y el octavo (Quique); Babia, Ataraxia y Lady Bacon eran las elegidas para el baile.
Levi en Ataraxia, 7c la gran clásica de los bombos

Empieza Quique, con mejores sensaciones que el martes, Le sigue Levi recordando los pasos y finalmente yo que también veo que va a ser una buena jornada. Así que vamos a por el segundo pegue. Y tanto este como el tercero, nos van fenomenal. Quique vuelve a estar en la parte de arriba y recupera la motivación tras el "retro-día" que tuvo el martes. Levi, consigue sacar todos los pasos y la va matizando y, yo que me puse en la última cinta de segundo el último día, hoy hago lo mismo pero esta vez de primero por dos veces. Además, la primera de ellas, en la que iba muy fresco caigo por un fallo técnico tonto. Estoy ahí...

Resumiendo, un gran día que nos pone cerca de nuestros objetivos y en el que hemos disfrutado de la tranquilidad y el desahogo de este lugar.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Dos minutos y medio

        El ritual, como siempre, empieza por los pies. Aprieta los desgastados cordones intentando transmitir la tensión de sus músculos, también a su material. Peina el nudo de la cuerda en su arnés queriendo descartar cualquier imprevisto, a la vez que liberar su mente de otra cosa que no sea cada uno de los pasos de esa vía. Se levanta, cruza una mirada con su compañero que inclina la cabeza con un gesto afirmativo y le confirma que todo está en orden. Él, con un esbozo de sonrisa le dice que también está listo. Tira a sus pies la chaqueta. Todo el preámbulo, termina soplando los restos del magnesio que antes ha untado en sus manos.

Respira hondo, dejándose llenar del olor a tierra, del frío, de los últimos rayos del día y haciéndolos llegar a cada rincón de su cuerpo. Agarra por cuadragésima vez ese pedazo de roca que sus dedos tienen memorizado, levanta el pie y, como a cámara lenta, lo apoya en la parte más brillante, pulida del desgaste. Con la otra mano, consigue bloquear en un agujero algo más arriba y, con el suelo ya a casi dos metros, busca una cinta en su arnés que colocar en el seguro. Acto seguido, un “– Cuerda…” es atendido por la inmediata entrega de un metro de ella por parte de su asegurador, siempre atento y observando cada uno de sus gestos, alentándole y empujándole cuando más lo necesita.

Varios movimientos más, con el ritmo de la rutina y el trabajo de meses en los entrenamientos y en la propia vía, le sitúan ante el principal problema para poder encadenarla. Otra vez allí. Aprovechando una repisa para coger aire. Dos viejos enemigos que vuelven a verse las caras… Visualiza de nuevo los movimientos, se proyecta ante el paso, lucha en su interior contra los fantasmas que, llegado a ese punto, le han empujado hasta hacerle colgar de la cuerda una y otra vez. Focaliza la mirada y sale del reposo, decidido, a pesar de sentirse pesado y torpe tras varios metros de esfuerzo acumulados. Sus antebrazos cristalizan el esfuerzo en alfileres que se clavan en sus músculos.

Un grito se escapa entre sus dientes y rebota en la pared. Su compañero le sigue con la mirada y devuelve un “- ¡Vamos!”. Con la pierna temblando y los dedos crispados, consigue alcanzar el siguiente seguro. Desde allí ya puede ver la reunión y, dos minutos y medio después de atarse, un reto termina y otro empieza.