Como todos los años ya desde ni recuerdo cuándo hablo con mi amigo Juan Arregui para salir al monte. En esta ocasión, se apuntan Maider, David y Laura. Los de "la urba", amigos desde que en 1999 empecé a veranear con mis padres por Jaca.
Así pues, hablando y hablando de opciones cercanas en coche, se me ocurre una que tengo pendiente y sé que parte de Canfranc pueblo. La subida a la gruta helada de los lecherines. A Juan le cuadra perfectamente (es el único que anteriormente de los cinco ha estado allí con su padre...) y en seguida lo organizamos todo. El día elegido el sábado y la hora las 7.30.

Me recogen en Villanúa unos minutos más tarde y antes de las 8 ya estamos subiendo por la GR11 dejando a un lado y a otro los sectores de escalada del barranco de los meses. Enseguida llegamos a la fuente de la pajeta y allí cogemos ya la pista forestal que viene de Villanúa y seguimos ascendiendo hacia las campas de Gabardito.
Pasamos por la fuente de los abetazos y vemos el conocido como pino "royo" entre bosque de coníferas, pasamos los desvíos al barranco de Aguaré y al pico Carniceras y continuamos hasta llegar a las campas y el refugio de Gabardito. Allí ya podemos contemplar hacia el Este el macizo de Collarada y hacia el Norte la zona de nuestro objetivo con el pico Lecherín y la muralla de los mallos de Lecherín dominando y a lo lejos el refugio de López Huici.
Entre bosque y cruzando algún riachuelo seguimos avanzando entre subida y llano y nos adentramos en territorio de Borau, mancomunidad de los valles. Llegamos a la zona de la maja (o zona baja) de lecherines donde encontramos muchas vacas (y toros) pasando el veranito. Seguimos todavía por la GR11 hasta llegar a las faldas de los montes, ya más cercanos.
Allí ya tomamos un sendero local (SL) marcado con pintura verde y blanca que no dejaremos hasta llegar a la gruta. Esta última parte de subida es más mantenida. Llevamos la mitad del desnivel, unos 500 metros y nos quedan otros tantos. Entre caminos de vacas al principio, algún pequeño tramo más escarpado y pedriza en la parte final, nos vamos adentrando en una canal pedregosa que nos aleja del campo abierto y los pastos para acercarnos a algo más de 2.000 metros a nuestro objetivo.
Aunque no esperaba encontrar a estas alturas de año y con las temperaturas de las últimas semanas nada relativo al término "helada" para mi sorpresa además de un fresco más que agradable, hay un buen nevero a la entrada de la gruta.
Sin prisa pero sin pausa deshacemos lo andado. Por las campas de Gabardito, ya puede olerse el humo del incendio. Una pena... También nos chispea y no tenemos claro que no vayamos a mojarnos antes de llegar de vuelta al coche. De hecho, nada más llegar al coche, comienza a llover con ganas. Hemos librado.
Refrigerio de rigor y vuelta en casa para las 15.30. Mejor, imposible. Seguimos ;)










No hay comentarios:
Publicar un comentario