Después de los tormentones de los últimos días, hoy el Sol pegaba con fuerza. Y el viento, hasta mediodía, también. Hoy había quedado con Marcos para ir a escalar a Morata de Jalón a primera hora de la mañana.
Una de las zona de escalada de Morata de Jalón, la "Aguja coñeriza"
No nos podemos quejar de la jornada en Morata, la escuela de escalada del valle del Jalón. A tan sólo 40 minutos de Zaragoza un gran número de vías están esperando que la gente las visite y pruebe. Con zonas para todos los niveles: desde III a 8a, para que todo el mundo se divierta y disfrute con los amigos y en familia de las paredes calizas del lugar.
El camino de tierra está bastante bacheado y, si no vas con TT, es preferible perder unos minutos en él, que alguna parte de los bajos del coche...
Marcos en la reunión
Listo para empezar a subir
Al principio mucho frío. Los primeros pegues en las vías de la Peña del reloj con el viento silbando, han sido heladores. En alguna de las presas ni se sentían los dedos. A partir de las 12 que han llegado lo primeros rayos de Sol a la pared, ya ha sido otra cosa. Manga corta, sudores al subir y la cara un poco roja.
Vías del sector izquierdo (o Norte) de la Peña del reloj que probamos
Marcos y yo hemos ido alternando el ir de primero y chapando, según la dificultad de cada vía. El otro aseguraba abajo e iba dando cuerda mientras descansaba para lo que tocaba después. A pesar de la fecha y del tráfico que en la carretera hemos encontrado, no había mucha gente escalando. Con lo que nos encontrábamos e íbamos cambiando las vías, buen ambiente e intercambio de consejos e impresiones.
En la reunión de Olga, vía de IV en la Peña del reloj, zona Norte.
Mi primera de primero de V, la directa Guadalupe
Una buena mañana que precederá a otras muchas esta primavera-verano. ¡Seguro!
Impensable hace tan sólo diez años, casi imprescindible hoy para el barco, el coche, práctica de distintos deportes... La tecnología GPS, que en su origen desarrollaron los militares, se impone en muchos entrenamientos y actividades como un recurso básico.
Parece que los altímetros, poco a poco perderán presencia en muchas mochilas, al igual que los mapas, brújulas, cronómetros... Y es que en el mismo teléfono móvil que utilizas entre semana, si ya es un poco moderno y posee pantalla táctil, puedes obtener aplicaciones gratuitas que aúnan todas las funciones que necesitas para un entrenamiento, salida a la montaña o viaje en coche.
De momento me quedo con dos de ellas. La primera que se llama "3D-Tracking" la he probado esta semana al ir a correr. Se trata de una aplicación gratuita muy sencilla que sin embargo cumple perfectamente su función. Registra el track de la carrera y depués lo puedes mandar al servidor por wi-fi, acceder a tu cuenta (imprescindible registarse para obtener la licencia) y exportarlo a Google Maps o, mejor aún a Google Earth:
En los puntos que cada minuto toma como referencia para crear la ruta realizada, puede verse las coordenadas, hora por la que se pasó por ese lugar y la velocidad media entre puntos capturados cada 60 segundos. No es muy preciso, pero es estable, fácil de usar y suficiente para lo que se pretende. Junto con un pulsómetro puedes obtener todos los datos que necesites para tu entrenamiento.
Un amigo me mandó un correo con una imagen del report de su teléfono NOKIA, que ya tiene incorporado un software parecido, también exportado a Google Earth. Si tienes un NOKIA nuevecito ya sabes, puedes curiosear un poco, a ver...
El otro porgrama que me he descargado, gratis también, se llama "Noni GPS". Este navegador, también posee la función de track pero es mucho más completo y permite cargar mapas, además de exportar actividades, establecer puntos de partida, finales, intermedios, programar rutas... Son varias las opciones estadísticas y de gráficos; vista en 3D, distancias, velocidades, desniveles... Todavía no he podido probarlo en el monte, pero es un GPS bastante completo con completas posibilidades de configuración.
Bueno, espero poder completar mis próximas salidas al monte o en bici con algún mapa que grabe durante las mismas.
ola! Ya estamos de vuelta. El viaje ha sido irrepetible. Una auténtica gozada, todo ha salido a pedir de boca. Salimos el viernes a las 22.00 de Zaragoza para dormir en un hotel a pie de autopista antes de pasar la frontera, en la Jonquera. De esta forma, nos quitamos algunos kilómetros; 400. Por la mañana, después de 5 horas de maldormir, comprobamos aceite, anticongelante y ruedas, y con el frío de la mañana nos adentramos en Francia. A la altura de Lyon, nos encontramos con atascos. Seguramente los gabachos que van a esquiar a la zona de Grenoble. No paramos hasta después de Chambéry donde también encontramos el tráfico espeso. Tomamos un café, picamos algo, echamos gasolina y con 1.000 km. hechos ya no pararemos hasta antes de cruzar la frontera con Austria, cuando nos queden 200 km. para tomar otro cafecillo y llenar el tanque de la gasolina. Llegamos a Sölden a las 20.00 y, aunque ya es de noche, las vistas se intuyen espectaculares. La noche es clara y la temperatura de -15º, fruto del anticiclón que hasta final de semana nos acompañó.
Vistas al salir de la casa por la mañana y al volver de esquiar
Después de aparcar los coches, nos instalamos en la pensión "Alt Kaisers" que será nuestro hogar durante toda la semana. El sitio se halla a la entrada de Sölden. Somos 10 personas y alquilamos dos apartamentos con cocina y baño de 6 y 4 personas. La casa es preciosa y se encuentra a 200 m. de la parada del autobús que cada 15 minutos pasa y te lleva hasta las pistas. Además, tiene un cuarto para guardar el material con calefactores para botas, una sauna y un comedor por si no apetece cocinar. De lujo, vamos. Dejamos el resto de material y subimos a tomarnos unas cervezas, preparamos la cena y después de unos patxaranes de bienvenida y las pertinentes presentaciones, a la cama. Antes, Iñaki, encargó como todos los días, pan recién hecho a la casera para bocadillos, desayuno y lo que hiciera falta.
Por la mañana, nos levantamos a las 07.30 para después de prepararnos los bocatas y las mochilas, estar en pistas a las 09.00. Al llegar a la estación, tenemos dos opciones. La primera, que se trata de coger el huevo más próximo a nuestra casa, nos deja en una zona más animada. Con poca altura, pero nieve igual de buena donde convergen un montón de pistas tremendamente anchas, un snowpark y pudiendo bajar esquiando al final de la jornada hasta la misma carretera del pueblo. La segunda opción es coger otro huevo más adelante que enlaza con un segundo y nos deja a pie de la zona de glaciares o "Big3". Desde allí, que fue donde más nos movimos, se pueden coger distintas sillas y huevos que unen los tres glaciares que esta estación en el valle de Ötztal, tiene. Estas área glaciares, además permiten la práctia del esquí, no solo en temporada, sino también el resto del año. Un privilegio.
Nieve, nieve, nieve, nieve, nieve...
Este primer día, compramos cinco de nosotros: Miguel, Iván, Iñaki, Ángela y yo, un abono de 6 días con seguro y todo, más barato que cualquier forfait de cualquier resort en España. Mucho deberían aprender en todos los sentidos los responsables en España de la gestión de este tipo de instalaciones, que a veces, hasta se te quitan las ganas de subir al Pirineo... La nieve que encontramos estos días es espectacular con espesores de 2 metros y calidad polvo. Ninguno de nosotros nos lesionamos o accidentamos y, eso que probamos a base de bien "el powder" que rodeaba las pistas y alguno con sus moratones en brazos y piernas, puede atestiguar que también hubo saltos e intento de los mismos. El tiempo fue increibemente bueno. A pesar del frío, el Sol no nos abandonó hasta el último día y, el teórico día de descanso que nos íbamos a tomar, pasó de largo sin tocar las pistas de Sölden.
Fotos de grupo
Las únicas bajas temporales que hubo fueron debidas a la copiosa cena austriaca de la que disfrutamos el martes y nos sentó mal a algunos de los comensales, seguramente por la salsa de uno de los platos. Sin embargo pude esquiar todos los días y recuperarme la tarde del día siguiente en un maravilloso spa que hay en el pueblo vecino de Längelfend, el "Aqua Dome". Por tan sólo 16€ pudimos pasar 3 horas a remojo en aguas termales por un circuito interior y exterior de piscinas y jacuzzies rodeado de montañas nevadas y unos bosques maravilosos.
El "Aprés-ski"
Otro de los atractivos de esta estación es el "aprés-ski". Todas las pistas, conforme van cerrando las sillas y te obligan a bajar del paraíso blanco, convergen cerca el pueblo en unos bares al aire libre donde todos los esquiadores dejan a un lado sus tablas y cogen las cervezas hasta que el hambre obliga a marchar para casa y a dormir para estar listo a la mañana siguiente. El ambientazo es brutal y los "flying hirsch" van que vuelan, hasta el punto de terminar de bajar las pistas de esta guisa:
Desde el mirador a 3.200 m.
Todos estos días, nos dejaron un recuerdo imborrable que podeis ver reflejado en las distintas fotos. Otras muchas fotos, podeis verlas, pinchando aquí. Sólo el útimo día el tiempo cambió y apenas pudimos esquiar, la temperatura subió a -1,5º/+3º y empezó a nevar. Sin embargo, pudimos volver en coche sin demasiados problemas, quitando los atascos en Suiza y algún control de velocidad que nos cazó en Austria. Aún así, llegamos cansados de tanto coche y, otro año, nos platearemos de primera opción volar hasta Stuttgart o Innsbruck.
La última bajada
Ojala podamos repetir este viaje el próximo año que, por la gente, el lugar, el tiempo y la actividad ha sido impresionante.
A punto de hacer la maleta para Sölden, me cogí fiesta el viernes para hacer algo de ejercicio y no llegar demasiado frío a lo que va a ser la actividad estrella de este curso.
Además, tenía ganas de estrenar unas raquetas que los colegas me regalaron ya casi hace un año (no tengo vergüenza...). Así que esta mañana, con algo de más suerte que ayer, que no paró de llover/nevar en todo el día, he aparcado a primera hora el coche en el parking de la estación.
Contraluz con las pistas de Candanchú abajo
Vistas hacia Astún
Me he colocado las raquetas con las botas de snow, cogido los bastones y echado la tabla a la espalda y, ala, a sudar se ha dicho. Nubes y claros, pero bastante buena la temperatura, -3º. Eso si, algo de viento que conforme ganaba altura, se hacía más molesto y arrastraba nieve sobre la cara.
He salido desde la taquilla de los forfaits, pasado la caseta de las pistas de esquí de fondo y desviado hacia la derecha, dirección noroeste, hacia Francia. A partir del último remonte de la zona de debutantes (pista grande) he comenzado la subida. Se notaba la nevada de la noche anterior, bueno, y de los últimos días, porque me hundía bastante y cada paso me costaba lo suyo. Una vez alcanzado un pequeño collado desde donde se dominaba toda la estación, he llaneado un poco más para disfrutar de las vistas que la vertiente francesa, con más árboles ofrecía. Después he continuado por la cresta subiendo y bajando hasta volver a la zona de pista grande. Allí, ya me he quitado las raquetas, desayunado tranquilamente y puesto la tabla para bajar hasta las pistas.
Casi no recordaba lo que era esquiar fuera de las pistas. Sin pararme a pensar, me he lanzado y me he ido al suelo a las primeras de cambio. Tragado el orgullo e incorporado de nuevo, ya he bajado más dignamente, dominando la tabla haciendo que la parte delantera mirara al cielo, en vez de al suelo y evitando así que me hundiera y frenara de nuevo, marcando los giros con pequeños saltos...
Huellas de la subida al collado, Candanchú al fondo
Ya en la zona de pista grande, cambio de chip y mucho más relajado he aprovechado y estrenado la pista hoy! jejejje! Y sin tener que pagar forfait, un gusto. Era buena hora me he cambiado en el coche y para Zaragoza, que la comida de mamá esperaba. En esos momentos, el día se empezaba a poner más feo y, ya en Canfranc Estación, comenzaba a nevar.
Decidido cómo vamos, en coche., saldremos esta noche (viernes12) a la hora de cenar para llegar a dormir, no más tarde de las dos, a La Jonquera. Así mañana nos habremos quitado, con algo de sueño eso si, 400 km. Sin madrugar excesivamente, no tenemos que tener problema para llegar a Sölden a cenar.
Las razones; que vuelos desde Barcelona, suponen ir hasta allí, alquilar un coche en Stuttgart/Frankfurt/Innsbruk y tampoco se gana mucho tiempo... Desde Zaragoza con Ryan Air hay vuelo a Bergamo, que dista lo mismo de Sölden que desde Stuttgart, pero no están a muy buen precio los billetes y como llega a última hora de la tarde a Bergamo, tendríamos que hacer noche allí, además de también alquilar coche para llegar a Sölden.
Son unas 16 horas de viaje, vamos dos conductores por coche. Suponen unas 8 horas por conductor, que no es tanto. El viaje es bonito y la opción es la más económica. Adjunto podeis ver el itinerario que seguiremos: SPÑ-FRN-SWZ-LIE-AUS, más de 3.000 km ida y vuelta! No parece que las carreteras vayan a estar mal y mañana dan mejor tiempo. Esperemos que no cambie.
Creo que lo haremos, en función de cómo vayamos también, pero en cuatro etapas parando en la frontera, al pasar Grenoble y antes de llegar a Sölden, al pasar Berna.