domingo, 10 de febrero de 2019

Raquetas al Tablato por el barranco del Brazato, Panticosa

Ayer sábado estaba programada la salida de raquetas del club Os Andarines. Finalmente, la nieve ha llegado y, a juzgar por el calor que pasamos y a no ser que haya un cambio de tiempo (este lunes entra una borrasca...), no va a durar mucho...

A las 07.30 salía el autobús desde el Príncipe Felipe y vamos recogiendo andarines en Gurrea y Huesca hasta llegar a Biescas. Allí perdemos alrededor de una hora, lo que a la postre nos impedirá llegar hasta el collado del Tablato, objetivo de la jornada. Parados en la carretera junto al resto de vehículos, somos víctima del buen tiempo y cantidad de nieve acumulada en las montañas y pistas de ski. 

Sin embargo, todo tiene su fin y en torno a las 10.30 pasadas llegamos al balneario de Panticosa. Nos preparamos y desde el mismo balneario con las raquetas puestas ya comenzamos ascender progresivamente entre pinos y collados. 

Toda la ropa que he traído, guantes, braga, gorro... A la mochila. Me sobra todo, El Sol y la ausencia de viento hacen que el día sea primaveral. Ascendemos por el Barranco del Brazato dejando a nuestras espaldas al Garmo Negro, los infiernos y cía. La nieve está perfecta para raquetas. En algunos tramos muy profunda, en otros más sombríos con algo de costra en la superficie. Disfrutamos. Sudamos.

Nos encontramos con otros raquetistas y esquiadores de montaña, aunque no mucha gente. Ya vamos nosotros unos cuantos (50). Este valle es bastante solitario y, por lo sombrío del mismo, suele conservar la nieve más tiempo que en otras zonas. 

Conforme vamos ganando cada uno de los aproximadamente 500 metros de desnivel positivo que haremos, el barranco se va abriendo hasta llegar al circo bajo el collado al que no llegaremos por cuestiones de horario. El retraso del bus y lo numeroso del grupo no hacen viable llegar al refugio en hora y subir puntuales al autobús de regreso a Zaragoza. 



La bajada transcurre sin mayores incidencias que alguna que otra caída (afortunadamente sin consecuencias) y muchas risas de algunos y algunas que bajamos haciendo el jabalí. En el refugio de piedra damos buena cuenta de toda la cerveza que allí había y de los "restos" de comida que quedan en las mochilas.

Nos hace un día magnífico. La verdad es que las condiciones ni por encargo... Un recorrido precioso y una actividad que sin ser muy exigente físicamente nos hace sudar. En definitiva, un buen día de montaña en buena compañía.

domingo, 20 de enero de 2019

Monte Oscuro, 825 m.

Ayer sábado, con buena previsión de tiempo para la mañana (ya por la tarde entraba el frente frío anunciado con agua y nieve por toda España...), en un paréntesis me animo a ir a dar un paseo con Kike y Alberto.

Me piden que elija yo la ruta y, como la idea es hacer algo de media jornada, tiro del libro que me han traído los Reyes... Elegimos por la cercanía la subida al monte Oscuro desde Perdiguera, a una media hora de casa en coche.

A la salida del pueblo, en el cementerio desde donde parte la pista de tierra que hemos de tomar a pie, dejamos el coche e iniciamos la marcha. Paisaje estepario no va adentrando poco a poco por barrancos y lomas característicos de la provincia de Zaragoza. Este extremo occidental de la sierra de Alcubierre, en días como el de ayer, nos permiten alcanzar unas vistas de la provincia de Zaragoza privilegiadas ya que llegan hasta los Pirineos hacia el Norte y hasta el sistema Ibérico hacia el Sur.

Vamos poco a poco remontando unas lomas y ganando altura hasta el primer desvío que hemos de tomar, donde un cartel indicativo de observatorio meteorológico nos avisa. En ese lugar, bajo las ruinas de una ermita se han concentrado varias personas con sus perros. No nos cruzamos más caminantes en todo el itinerario pero si ciclistas de montaña y pilotos de motocross.

Ya con el monte a la vista y el observatorio en forma de gran bola blanca en su cima, nos confundimos de camino y cruzamos varios campos y remontamos una pequeña loma campo a través... Nos damos cuenta de que por allí no tiene que ser y a lo lejos, vislumbrando unos motoristas vemos el camino principal que alcanzaremos de nuevo.

Ya de regreso al camino principal, dejamos la pista ancha y tomamos otra de bicis y motos que entre bosque de pinos y encinas va remontando rodeando por la derecha el monte hasta llegar a una loma que alcanza la divisoria de vertientes. Buenas vistas. Toca reorientarse de nuevo y encontrar el camino hacia la cima. 

Seguimos pues por una fuerte pendiente que poco a poco nos va dejando, primero en la falsa cima y después en la loma que lleva hasta la cima. Durante ese recorrido donde dejamos atrás dos casetas de repetidores y antenas, podemos ver los vestigios de trincheras del frente de la Guerra Civil española muy bien conservadas. Nos imaginamos lo duro que sería estar allí apostado hace casi 90 años...

Llegamos a la cima y tras la foto de rigor, emprendemos ligeros el retorno al coche, ya que son las dos del mediodía y se nos ha hecho más tarde lo que pensábamos... A las 15.30 pasadas estamos en el coche y sobre las 16.00 por el pueblo buscando un sitio donde comer algo. No lo conseguimos y terminamos tirando de fast-food a la entrada de Zaragoza. Duchita y a seguir con la tarde. Otro día, más..!

lunes, 7 de enero de 2019

3 pajes en Morata de Jalón

El 5 de enero, los Reyes Magos concedieron un permiso a 3 de sus pajes para ir un rato a Morata antes de el gran reparto de regalos de esa misma noche...

La verdad es que los pajes iban con un poco de pereza y cansados de todo el trabajo de la semana pero disfrutaron mucho. A pesar de que partieron de Zaragoza (donde hacían noche ese día) con 3 grados bajo cero y algo de niebla, después de un té y un pintxo de tortilla y ya en las paredes, al Sol se estaba muy bien.
Cielo raso, frío... El invierno ya ha llegado

Comenzaron a calentar en dos vías suaves El rincón, IV y Clásicos de ayer y hoy, V en la pared del Alí. Mientras uno escalaba y otro le aseguraba, el tercer paje llenaba los pulmones de aire frío y puro y dejaba acariciar su cara por el Sol mientras esperaba su turno.

Algo más entonados que al bajar del coche ya, los pajes se movieron a otra parte del Alí para escalar Furvy, V+/6a y dejar montadas en polea las otras dos vías de su izquierda ya que estaban cansados y querían apretar algo pero no caer... Hay que recordar que esa noche tenían mucho trabajo por delante y alguna caída podría lesionarles y los Reyes Magos, lógicamente, cabrearse.
Furvy, V+/6a, a la izquierda la fisura Castañé, V+

Así pues escalaron en polea Fisura Castañé, V+ refrescando el noble arte de la bavaresa y flipando un poco con los alejes y lo precario de algunos de sus seguros. Después de esta, cayeron con honores en El hombre rata, 6a+/6b hard una pedazo de placa para cogerla en caliente y fresco al mismo tiempo. Muy chula pero muy dura. Habrá que volver a luchar en ella. Seguro.
David que se animó a venir el sábado con Juan y conmigo... 

Al caer el Sol el frío volvió y uno de los pajes recordó que su jefe le había dicho que tenía que estar a las 17.30 en Zaragoza... Ya llegaba tarde. Afortunadamente, todos lo niños (y casi todos los adultos...) tuvieron sus regalos el 6 al despertar.

A ser buen@s hasta el año que viene..!

martes, 25 de diciembre de 2018

Subida al Moncayo desde Agramonte, 2.314 m.




El pasado domingo día 23 de diciembre, dentro de la programación del grupo de alta montaña de Os Andarines d'Aragón tocaba echar el cierre al año con la tradicional salida navideña.

A las 07.00 a.m. nos poníamos camino del parque natural del Moncayo un total de 19 personas. Sin duda, la salida más numerosa del año que tenía como objetivo ascender el pico del Moncayo y celebrar una comida de Navidad.

Aunque en Zaragoza y alrededores se imponía la niebla, conforme ganamos altura y debido al fenómeno conocido como inversión térmica, al llegar al aparcamiento de Agramonte ya intuimos que la jornada va a ser excepcionalmente cálida para las fechas en las que nos encontramos. También podemos confirmar que apenas hay nieve (aunque si encontraremos hielo en varios lugares...) y lo más raro, nada de cierzo.

A pesar de que nos hubiera gustado pisar nieve, nos disponemos a disfrutar de una jornada excepcional para ascender el pico más importante de la provincia de Zaragoza. Puntuales, a las 08.30 a.m. empezamos a caminar y a ganar altura. La ruta elegida, es algo más larga que la habitual (17 km aprox.) y salva un desnivel (nada despreciable) de unos 1.200 m.

Comenzamos ganando altura entre bosques. En ocasiones "cortamos" la carretera que asciende hasta el Santuario, siempre siguiendo el itinerario marcado con pintura amarilla y blanca hasta tomar la GR90.1 (roja y blanca) en las inmediaciones del Santuario.

Vamos a buen ritmo y, aunque ya hemos parado anteriormente para quitarnos algo de ropa, hacemos un descanso para reagruparnos, picar y beber algo y continuar la marcha. Llegamos pronto hasta el circo de San Miguel. Allí vemos la escasez de nieve que, para esta época del año hay. Vemos que las condiciones de la ruta del cucharón no son las mejores, ya que podemos comprobar que la nieva está muy, muy dura (completamente helada) y no hay mucho espesor.

Seguimos la marcha por el itinerario previsto; por San Gaudioso hasta el cerro de San Juan y, de allí, a la cumbre del Moncayo. En algunas rocas encontramos hielo como el cristal y tenemos que tener cuidado para no resbalar.

El día continúa completamente soleado y sin viento por lo que pasamos calor a pesar del frío y lo helado de algunos rincones. Llegamos pronto a la cima y, tras las pertinentes fotos y bocados, emprendemos el regreso hacia el punto de inicio de la marcha. Lo hacemos bajando por la vertiente soriana hasta alcanzar el canal de Castilla y de allí, ya entre bosques de nuevo, tomamos una pista que nos deja en un cruce con el camino que hemos emprendido horas antes.

Tras cambiarnos en los coches de calzado y recoger las cosas, para hacer tiempo hasta que nos preparan la mesa, nos sentamos en la terraza a disfrutar de unas merecidas cervezas y comentar lo más relevante de la jornada, planes para el 2019, etc.

Tras los postres, tiene lugar una entrega a Javier y Carlos (organizadores de las salidas del grupo) de unas pequeñas esculturas conmemorativas por el trabajo realizado durante estos años. Después de los agradecimientos y pagar la cuenta, varios cafés y chupitos (los que no conducíamos...) a los coches y para casa.

El año que viene, MÁS.

sábado, 1 de diciembre de 2018

Circular Morata de Jalón-Chodes y ferrata al puente Capurnos

Ayer preparamos una sorpresilla a un amigo con motivo de su 4x cumpleaños, jejejej.

Como llevaba tiempo diciéndome de ir a andar, propuse dar una vuelta por Morata y los meandros del Jalón / las torcas de Chodes y completar el paseo con una ferrata muy sencillita que hay por allí.

Sin madrugar en exceso fuimos acudiendo a un bar del barrio "como por casualidad" y cuando estuvimos Pablo, Antonio, Dani, el homenajeado Kike y yo, pusimos rumbo a Morata.

Dejamos el coche en el albergue y tomamos la pista que lleva al parking de la peña del Reloj, recorriendo los murallones del lado de Morata hasta llegar al puente de roca. Allí cruzamos al otro lado del río y continuamos el paseo por la parte de Chodes.

Tras pasar por la gran placa y el macizo del Alí llegamos al punto de retorno, donde se atraviesa el túnel de la peña de la viuda por donde pasa el ferrocarril.

Seguimos por la pista que nos lleva hasta Chodes pasando por una cantera y, allí, tomamos un camino paralelo a la carretera que nos lleva hasta el puente de Capurnos, donde hay una sencilla ferrata de unos 80 metros que nos lleva hasta lo alto de una loma donde podemos disfrutar de una vistas completas del pueblo de Morata.

Tras probar en el albergue unas cervezas de la nueva colección de AMBAR, ponemos rumbo a la Almunia, donde terminaremos la jornada con un homenaje gastronómico en el Patio de Goya. No es barato, pero comimos de 10.