domingo, 4 de septiembre de 2022

Todo tiene fin, 6b+ al collado central del Pisón

Este sábado iba a escalar sí o sí... Tenía que empezar a salir a roca y aunque la idea inicial era hacer deportiva, uno se tiene que adaptar a lo que tiene y la disponibilidad de con quien podía salir era más favorable a Riglos, así que... A los Mallos.


Como a la tarde tenía compromisos, Mon propone hacer una vía de las cortas, con tan sólo 5 largos. Creo que por el momento en el que estoy es la dosis de bolos y panzas perfecta, así que allá vamos. Hay poca gente en Riglos y chispea aunque enseguida deja de llover y las nubes y claros alternan.


Todo tiene fin, 6b+ en una vía protegida del solazo, muy apropiada para esta época del año y donde el viento sólo molesta en el último largo. Empezamos bien... El largo es de 6a con paso cab*** al comienzo, de placa. El tema es que voy frío en todos los sentidos. Muchos tiempo sin trepar, año y medio sin hacerlo en Riglos y encima la primera regleta que agarro para salir del paso la rompo. Afortunadamente, consiguo quedarme con el otro agarre y rectificar a tiempo de no caer.


Llego a la R1 tostadete. Y lo que me queda. Pero ya se sabe que el primer largo es el que más cuesta. O no... El L2 de 6b y entra solo. Fluyo y disfruto. Buenas sensaciones y entre largo y largo, recupero antebrazos. No puedo pedir más.


El L3 de 6a, junto al anterior, son los que más me gustan. Típica escalada en Riglos. Panza, tregua, panza, tregua... Vamos bien de tiempo y sólo quedan 2 largos. Toca el más duro.


El L4 es de 6b+ y tiene la dificultad concentrada en la panza de mitad de largo que ha de hacerse por la derecha, tras chapar. Hasta aquí llego... Mejor dicho, mis fuerzas. Tengo que acerar el paso y queda pendiente para otra ocasión. Hasta la R escalo y hago por dar continuidad y ritmo a mi escalada para probar el hombro y entrenar, coger sensaciones, etc.


Sólo queda un largo, de 6a aunque a mi me parece más duro... Imagino que es porque el hombre del mazo llega. Lo veo llegar cuando al coger un bolo a mitad de largo se me abre la mano y tengo que cambiar el peso del cuerpo para coger otro con la izquierda y soltar para no irme para abajo. No está mal para primer día.

Muy chula la vía. Sólo queda rapelar y para el coche. A las 16.00 en casa y con la tarde por delante. Seguimos! :)

viernes, 19 de agosto de 2022

Correteando por el valle del Aragón

Dentro del "atípico" verano y sin oportunidad de tocar roca, ni -por qué no confesarlo...- mucha gana de monte serio, una opción de moverse que sí aceptaba mi cuerpo y espíritu ha sido la de correr.

Desde el año pasado que hice Jaca- Castiello - Jaca corriendo tenía ganas de hacer Villanúa - Jaca, dando por hecho que "todo" sería bajada. Además, en la última parte del recorrido tuve la penúltima luxación de hombro en un rebote al bajar un escalón, por lo que la espinita clavada era mayor...

Para empezar, tenía que reconocer el tramo Villanúa - Castiello y eso hice con Silvia al poco de aterrizar por allí. Aguantamos bien pero el tramo, lejos de ser bajada, suponía un bonito rompe piernas con falsos llanos, bajadas y alguna que otra rampa nada despreciable. Primera tarea cumplida.


Para seguir entrenando de cara a mi objetivo, máxime tras más de un mes sin correr, hacía falta meter algo de tralla en las piernas así que en un paseo hasta la cascada de los meses por la senda a Gabardito, decido hacer el recorrido corriendo. Bien, aunque no se si repetiría =)


Tras descansar y esperar un día de no mucho calor, con coche de apoyo en Jaca para poder volver, llega el momento y cumplo. A una media de 6 mins/km me quedo más que satisfecho. Sobre todo por las sensaciones durante la carrera y también después. No tengo agujetas ni me encuentro especialmente cansado. Contento. 


De todo el recorrido que parte por el camino del Orbil en Villanúa y que mayoritariamente discurre por el camino de Santiago me quedo con la parte que baja desde la Iglesia de Castiello hasta 2 o 3 kms más allá, antes de coger el tramo más ancho y abierto del camino, donde predomina el llano y hay más gente. Un bonito trozo del camino que cruza el río y donde abunda la vegetación.

No sólo de roca vive el hombre... Seguimos!

martes, 16 de agosto de 2022

Punta de la selva desde Villanúa por Castiello

Este verano ha sido singular a la vez que trepidante. Sin embargo, el tiempo pasado en Pirineos ha sido menor a otros años.

No he coincidido con ningún compañero para poder escalar por los meses, sin embargo, no he estado mucho en el sofá. He aprovechado para pasear. Sí, más que montaña, paseos por el monte y correr.

La salida más "significativa" que he podido hacer es la subida al pico de la selva. Desde la puerta de casa. Un lujo. Sin mayor pretensión que caminar por senderos desconocidos para mí, nos encontramos con una buena actividad en la que pudimos disfrutar de un bello bosque y muy buenas vistas.


Comienza por el camino del Orbil, que comparte itinerario con el camino de Santiago a su paso por Villanúa en dirección a Castiello de Jaca. Cerca de este último, marca un desvío en el que indica 1h10' a la cima. Este camino, al resguardo del Sol, es completamente ascendente hasta la cima y recorre un barranco transitado por BTTeros.


Aunque llovió la noche de antes, el camino está en buenas condiciones y no tardamos el tiempo indicado en alcanzar la cima. Preciosas vistas de Jaca, Oroel y localidades de alrededor. Comemos algo y aprovechamos para beber y descansar un poco.


Tras descartar volver por el mismo camino, encontramos al otro lado de un vallado la pista que discurre hasta un cerro de mayor altura donde una divisoria flanqueada por una barrera nos ofrece volver para casa o bajar hasta Iguazel. 


Seguimos en dirección de retorno por una cómoda pista desde la que podemos ver Collarada y los montes vecinos y en la que encontramos las ruinas de la ermita de Santa María de Trujillo. Más adelante, la pista enlaza de nuevo con el camino del Orbil en un punto anterior al desvío tomado.



Tras casi 5 horas de caminata, unos +600m y 18km llegamos a casa con hambre. Seguimos! ;)


domingo, 3 de julio de 2022

Vuelta a la escalada

Tras un año en el que he tenido que dejar la cuerda de lado, hace 10 días volví a ponerme el arnés y sentirme escalador de nuevo.

Tras varias luxaciones, en verano del año pasado, decidí volver a operar mi hombro izquierdo. Esta vez no por artroscopia, sino por "Latarjet". No fue fácil decidir volver a pasar por el quirófano y asumir que tendría que esperar un año para volver a "empezar" a escalar pero ha sido lo mejor que he podido hacer para no renunciar a la vertical.

Todo ha ido bien y gracias al buen hacer del Dr. Segura Mata y su equipo siento el hombro estable y aunque he de darme algo de tiempo para recuperar sensaciones, el trabajo de recuperación y ganas de trepar me han permitido volver a escalar. A Dios gracias.


Donde todo empezó, en Morata de Jalón, en sus placas calizas y técnicas donde los pies son fundamentales pero los dedos tienen que morder, allí que volvemos.

El primer día, con Eduardo y Antonio disfrutamos (en mi caso en polea) de unos cuantos metros a la sombra del puente de roca. Volvemos a escalar vías de V - 6a en las que algún paso exige más que la cifra y letra que marca la guía... En total, 3 largos tras los que no puedo más. Increíble... Aunque contento me encuentro algo desanimado tras constatar lo lejos que estoy de donde me vi en su día. PACIENCIA.

Una semana después, vuelvo a Morata con Antonio. Esta vez a la gran placa. Ya sin tantas pretensiones como el primer día. Además, por curro tampoco he podido entrenar mucho esta semana... Sin embargo, me animo a tirar de primero en vías que ya conozco como "La sabina, V+", "Purriano, 6a V" y "La Hache, 6a+".


En total, 4 largos. Pero lo más importante, con mejores sensaciones. Incluso los pies de gato duelen menos :p y escalando. La última vía es de escalar, con movimientos finos de placa moratera. Muy contento y más animado.

Espero poder seguir acumulando metros y cogiendo ritmo de salir a roca, a pesar de que el verano llega ya y toca cambiar de aires :) Seguimos!

domingo, 29 de mayo de 2022

Garmonegro el día de la ascensión

Cuando un amigo de los de toda la vida (nos conocimos con 4 años) te invita que le acompañes al monte. Allá que vas. Qué mejor día, además, que el de la Ascensión.

Lo único claro es que íbamos al valle de Panticosa. El destino final, lo decidimos al aparcar. Entre Baciás y Garmonegro, a Andrés le apetece más el segundo y aunque no he estado en el Baciás, lo espectacular del día promete unas vistas desde el Garmonegro que no puedo obviar. Además, estreno cámara de fotos así que a ello.


Sobre las 09.30 nos ponemos a caminar. Ya en camiseta de manga corta. Antes, saludo a Arancha que está por allí también con unos amigos. Enchufamos los relojes, y p'arriba.

Pronto alcanzamos las primeras campas y ya vemos que la nieve nos recibirá a no mucha altura. Pero antes, toca encontrar el sendero entre un campo de bloques de roca tras las segundas campas que siempre despistan. Esta vez, no nos desviamos demasiado y vamos directamente hacia la lengua de nieve.


Nos cruzamos con 3 montañeros que bajan ya de la cima y nos recomiendan ponernos los crampones al inicio del nevero. Así lo hacemos. ya no nos los quitaremos hasta la arista cimera.


Vamos siguiendo la huella a más de 2.500 m. y aunque la comodidad de la alfombra blanca se agradece al hacer el terreno más regular, también hace más continua la pendiente y físicamente exigente. Hemos de parar en sucesivas ocasiones para recobrar el aliento. Vamos a buen ritmo así que nos lo permitimos.


Sobre las 13.30 hacemos cumbre y comemos algo, nos hacemos fotos y sobre todo disfrutamos de la panorámica. Espectacular. Estamos solos en la cima y lo gozamos.



Sobre la 14 iniciamos el descenso. Aunque la primera parte la gestionamos con cariño, la nieve está muy bien para cramponear y no hay peligro con piolet en mano. Conforme dejamos más atrás la cima, más rápido avanzamos. 



Tras quitarnos los crampones seguimos el sendero de subida y en poco más de dos horas llegamos de nuevo al coche. Nos cambiamos y recogemos las cosas satisfechos.


Antes de volver a Zaragoza nos regalamos dos jarras de cerveza que nos lo hemos ganado. Seguimos!