martes, 12 de noviembre de 2019

Finde en la cara oculta del Moncayo

Este fin de semana venía mi prima Paula a Zaragoza. Ha empezado a escalar hace poco más de un mes y quería hacer un curso de iniciación. Además, los dos teníamos ganas de escalar juntos y compartir esa pasión por las montañas, las rocas y el deporte, así que le dije que contratara a los mejores: Guías Cara Oculta. Rober y compañía tienen verdadera vocación por su trabajo, conocimientos, derrochan generosidad, transmiten motivación y además saben hacer que te lo pases de coña.
Mi prima y yo preparados para la primera vía
"Al mal tiempo, buena cara oculta" Y es que este fin de semana las previsiones metereológicas no eran las más deseables. Lluvia y frío pero ¿Qué es eso para una titana que viene de Pamplona...? Na'. Tras enseñarle el tablón desplomado, el rocódromo donde entreno, mi prima y yo nos fuimos a casa a prepararlo todo para la mañana siguiente. Confiados en que nuestra ilusión era más fuerte que el cierzo y el agua, nos motivamos cenando pizza y cerveza mientras veíamos y comentábamos vídeos de escalada.
Panorámica desde la reunión de "Eva y los civiles, V+" de los diferentes sectores y agujas
A las 8 de la mañana del sábado ya estamos en ruta. El suelo está seco, el cierzo ha hecho su trabajo y aunque nos chispea de camino al Albergue de Calcena, nuestro campo base este fin de semana, el Sol luce y parece que vamos a poder escalar.

Tras tomar un café nos reunimos con Rober. Nos lleva a su casa, muy cerca del Albergue y entramos al cuarto de material. Allí empieza el curso para mi prima Paula. Rober le explica los diferentes materiales necesarios para escalar, diferenciándolos por tipos de escalada a la vez que le explica las diferentes disciplinas de este deporte. Mientras, aprovecha para preparar el material y todo lo necesario para la primera escalada del día.
Rober le muestra y explica los distintos tipos de seguros que pueden necesitarse
Salimos con todo ya para la pared. Vamos a aprovechar la ventana de buen tiempo que parece va a hacer hasta el mediodía escalando una vía de 3 largos de corte deportivo, completamente equipada. Aunque en principio íbamos a hacer una vía más fácil, buscando el Sol acabamos en "Eva y los civiles, V+ (V+, V+ y IV+)". Una bonita vía que nos sube hasta lo alto de la peña de la mesa y nos permite disfrutar de la panorámica de los sectores y agujas más cercanas.
Paula en el último largo de "Eva y los civiles, V+"
Rober abre la vía y mi prima va a continuación. Yo, el último de escoba. Subimos rápido pero disfrutándola y sintiéndonos afortunados por poder escalar a pesar del tiempo pronosticado. Además, esta zona de la cara oculta tiene algo que enamora. Es una belleza agresiva la de las formas de sus paredes, colores, el frío... Pero magnética. Atrae en silencio, como el que se respira por la villa de Calcena y los otros pueblos vecinos (Purujosa…). Lo apartado del lugar y no cómodo a nivel de accesibilidad recompensan el esfuerzo necesario para llegar hasta aquí con un tesoro parcialmente oculto, ya que quedan muchos lugares del entorno por conocer de verdad y explotar todo su potencial.
Llegando a la reunión...
Tras cambiarnos los pies de gato por las zapatillas, nos movemos hacia la reunión de una de las vías vecinas, la que en un principio íbamos a escalar para rapelar por ella. Rober monta el rápel y le enseña la técnica a mi prima. El rapela primero y después mi prima con Rober asegurándole por si hubiera cualquier incidente. Después me reúno con ellos. En el último rápel comienza a llover así que decidimos retirarnos al refugio a comer algo y continuar con la teórica.
"...Déjate llevar por la Cara Oculta"

Tras un rato en el que mi prima aprende las técnicas básicas del chapaje y, en función del tipo de reunión que encuentre en el top de la vía, la maniobra de descuelgue que ha de realizar, nos atrevemos a acercarnos de nuevo a los sectores más próximos a la carretera. Allí, vemos que como ha parado de llover y sopla el viento, podemos escalar algo más. Terminamos la jornada escalando y poniendo en práctica lo aprendido de chapajes, guiar la cuerda, reuniones, etc. en dos cortas vías de deportiva de V+ y IV+.
Paula practicando lo aprendido sobre maniobras de descuelgue desde una reunión
Asegurando a Paula de primera en un V+
El Sol se pone y Rober nos enseña Purujosa, el pueblo vecino. Aún es posible ver los barrancos que rodean el pueblo y disfrutar de la belleza y encanto del paisaje, el pueblo, la ermita... Ha sido un día perfecto en el que entre todos nos hemos impuesto al mal tiempo. Lo terminamos cenando en el albergue y tomando una infusión con Rober y charlando hasta que nos entra el sueño y nos despedimos.

A la mañana siguiente, tras haber descansando en el silencio de la noche, nos pegamos un buen desayuno y desperezamos dando un paseo por el pueblo. Comienza a nevar. Está precioso todo pero no pinta bien para escalar... Vamos a dar los buenos días a Rober a su casa que está terminando de desayunar y nos contagia su entusiasmo por hacer una actividad "alternativa". Así que tras coger todo el material de escalada clásica, nos vamos a la furgo.
Estéticas formas las de la cresta de estas peñas
Recorremos una pista que se toma al salir del pueblo en dirección a Trasobares a la izquierda (GR90.1) para seguirla hasta algo más allá de una de las eras que hay... Dejamos allí el coche ya que el camino no está en muy buen estado. Cargamos con todo y empezamos a andar. Seguimos la pista hasta llegar a la altura de lo que parece una balsa para recoger agua y un corral derruido allí nos desviamos y comenzamos a subir hacia las peñas por un sendero a veces no muy evidente. No parece muy transitada la zona...

Conforme nos acercamos a la base de las peñas, intuimos la entrada a la cueva de las grajas. En estos momentos nieva con cierta fuerza. Es una pasada... La entrada a la cueva es grande y, la cueva, más todavía... Algo así como dos pabellones de futbol sala juntos.

Nunca se ha escalado allí hasta el momento. Quizás en parte porque puede que ese espacio forme parte del parque natural. Cuestión por la que vamos a ser extremadamente respetuosos con nuestra actividad. Si que encontramos tres spits en un bloque de roca en uno de los extremos de la cueva. Rober piensa que han podido ser montados por espeleólogos para hacer una tirolina y practicar recates en actividades en la cueva. Esta cueva tiene dos galerías que conectan y, una de las entradas, aunque debidamente indicada nos asusta por lo profundo de esta galería y la caída que podría haber. 

La cueva, no sólo por tamaño, sino también por sus formas, la roca, el sitio, etc. tiene unas posibilidades increíbles para la escalada. Está nevando fuera y dentro estamos perfectamente. Además la gran entrada dota de luz natural la cueva y no es necesaria durante el rato que estamos ninguna iluminación adicional más.

Al querer respetar el entorno y no taladrar la pared, intentaremos abrir una vía para probar la roca y una posible línea, con técnicas de escalada clásica; seguros flotantes, cordinos en puentes de roca y el mínimo número de clavos posible. Tras inspeccionar las distintas posibles líneas, nos decantamos por la que parte justo encima de la entrada de la galería que anteriormente he nombrado.
Rober abriendo "Goizueta, 6b - E5" en la cueva de las grajas
Rober se atavia con todo lo necesario para subir por esa pared virgen. Conforme progresa y va colocando friends, cordinos y un clavo va disfrutando de la calidad de la roca y de lo bonito de los movimientos. Ha tenido muy buen ojo y es que, el que sabe, sabe... Desde abajo ya ha leído la roca perfectamente y adivinado las posibilidades de instalar seguros en función de las formas que veía. También es correcta su intuición de encontrar un espacio apto para montar una reunión arriba del todo, justo donde empieza el techo y va a terminar nuestra vía. 

Con todo montado, incluida la reunión con un tricam, un clavo, un puente de roca y un friend, llega el turno de Paula y mío. En polea probamos la vía y disfrutamos de la escalada en un itinerario de buena roca, con buenos agarres y pues en ligero desplome y en un lugar alucinante. La visión de Rober no ha podido ser más acertada.
Paula llegando a la "r" de la vía
Reposando tras superar el techito de entrada a la vía
En un último pegue, Rober desmonta la vía dejando únicamente un par de cordinos y clavos en la pared. Tiene el detallazo de bautizar la vía como "Goizueta, 6b - E5" en honor nuestro. Son casi las tres de la tarde y sólo queda recoger todo, volver al coche y despedirnos en una comida de picoteo con lo que cada uno tenemos por las mochilas en su casa. Evaluamos el finde muy positivamente por parte de los tres y nos despedimos hasta la próxima. Porque seguro que habrá otras.

sábado, 2 de noviembre de 2019

Por la gran placa

Día 1 de noviembre, todos los Santos. Viernes. En el WhatsApp el jueves Ana e Icíar proponían ir a Morata. Me apunto. Quedamos a las 10 de la mañana y empezamos a escalar sobre las 11.30 en la reequipada "Clandestina, V". Sólo hacemos el primer largo y, aunque Icíar se queda "con ganas de tirar", no levamos descensor y tampoco vamos con el material más adecuado para reuniones. Otro día....

Seguimos con las vías de su izquierda. La siguiente es "Furtiva, V" que sigue una línea aparentemente más compacta de placa tumbada y recta. Estéticamente pinta bien pero conforme voy abriéndola comienzo a desescombrar con cuidado y tirar bolos y pedrolos… Ojo con estas vías nuevas todavía no muy frecuentadas y, aunque con secciones de mejor roca y bonitos pasos sueltos, con roca predominantemente mala. Eso sí, bien equipadas.

Después terminamos en ese sector con "EVA Aragón, V". También el primer largo. En alguno de los descansos ojeo alguna de las nuevas vías sin nombre ni grado indicados que, tras el primer escalón (2-3 chapas... que pueden saltarse y empezar desde arriba de este), superan unas placas/panzas con muy buena pinta. Calculo que estarán en torno al 6b/6b+. En concreto una me atrae especialmente aunque hoy no es el día para hacer grandes esfuerzo. Todavía estoy en modo recuperación y sólo puedo escalar cosas fáciles con los pies. 

Terminamos la jornada en la parte "antigua" del sector, en una vía que me gustó cuando la hice y ayer me gustó más. También a Ana e Icíar que sólo pudieron escalarla en polea porque nada más bajar yo de la reunión comenzó a llover, "Marisol, V+". Ya tienen otro proyecto.

Como está que sí que no de llover, decidimos recoger las cosas y tomarnos una cerveza antes de volver a casa. Buena jornada.

lunes, 28 de octubre de 2019

Paseo de Soaso en Ordesa hasta la cola de caballo.

Ayer domingo, aprovechando el cambio de hora "bueno", nos fuimos a celebrar el centenario del Parque Nacional de Ordesa y monte Perdido.

Yurena, Alberto, Kike, Dani y yo quedamos a las siete de la mañana con idea de poder estar caminando ya a las 09.30. Antes, paramos en la Nave a comprar pan y otras cosicas y poco antes de las diez ya estábamos listos en un aparcamiento abarrotado de gente. De hecho, íbamos a ir en un río de personas caminando todo el día. Normal... Y es que el tiempo era bueno y el otoño en Ordesa, quizás la mejor época del año para contemplar un paisaje único con unos colores espectaculares.

Seguimos el itinerario denominado "Camino de Soaso" dejando el desvío hacia la faja de Pelay y la senda de los cazadores a nuestra derecha.

La primera parte del camino apenas gana altura. Va por un camino cómodo entre árboles pero que nos permite ir viendo el río, saltos de agua y las laderas de enfrente vestidas con rojos, amarillos, marrones y verdes de todas las tonalidades.

Poco a poco nos vamos adentrando en un bosque más cerrado de grandes hayas, robles... que también adquieren tonalidades mágicas mientras ascendemos por un sendero que va serpenteando hasta salir de nuevo a un tramos más rocoso.

A mitad de nuestro trayecto llegamos a las conocidas gradas de Soaso que presentan un aspecto imponente con el generoso caudal de agua que llevan. Hemos alcanzado la altura más elevada de nuestro camino y, desde aquí, apenas tendremos que ganar distancia para acercarnos a nuestro objetivo. La cola de caballo.



En este punto, el valle se abre en lo que se denomina "circo" y podemos contemplar toda la belleza de Ordesa con el Cilindro, Monte Perdido y Marboré dominándolo todo.... Las praderas verdes tornan en gris conforme se transforman en las paredes calizas que amurallan el parque. Arriba, la faja de Pelay luce blanca por las nieves de los últimos días. El contraste en su conjunto de colores, paisaje, relieves... es inenarrable. Tenemos un tesoro a nuestros pies.
Monte Perdido y Añisclo

A pesar del gentío, me sorprende gratamente no encontrar basuras tiradas por el suelo. Tampoco me agobio mucho... Seguimos caminando viendo ya a lo lejos la conocida cascada. Algunas vacas, saltos de agua, pequeños refugios de pastores... Y llegamos al final del valle. 
Nos alejamos un poco de toda la gente que descansa contemplando el salto de agua que forma la cola de caballo, ascendiendo hasta una praderilla encima a la que se llega por el camino que va hacia el refugio de Góriz. Allí comemos algo, descansamos, hacemos alguna fotillo y nos preparamos para volver. Una pareja de novios se cambian y ponen su vestido y traje de novios para hacerse unas fotos. Curiosa estampa la que podemos contemplar antes de volver hacia el coche.
La pared del gallinero y la fraucata a su derecha

Deshacemos nuestros pasos de regreso al coche. Allí ya nos cambiamos y bajamos a tomar unas siempre bien merecidas cervezas y a casa, que la noche llega ya antes.

domingo, 20 de octubre de 2019

De Canfranc a Formigal subiendo el pico Porté y el Vértice de Anayet

Actividad de senderismo programada para este sábado 19 de octubre con Os Andarines que, a pesar de las predicciones meteorológicas se mantuvo. Salida a las siete de la mañana desde el pabellón Príncipe Felipe y regreso a las 19.30 en el mismo lugar.

Sobre las nueve de la mañana llegamos al desvío donde comienza la pista que sube hasta el Col de Ladrones., pasado Canfranc Estación. Allí nos bajamos del bus y preparamos las cosas para empezar a andar sobre las nueve y media. Durante el viaje nos ha llovido bastante y las predicciones son de agua, aunque lo gordo llegará (si no se adelanta...) a última hora del día.

Vamos. Comenzamos a andar por una buena pista que nos lleva hasta el alto del Col de Ladrones. Ya empiezan a verse los bosques teñidos de verdes de distintas tonalidades, amarillos, marrones y rojos. A pesar de las nubes bajas y la humedad disfrutamos de lo bonito que está todo. Hace aire y las nubes van y vienen empezando a dejar caer agua a la par que, también, nos dejan ver más allá de lo que tenemos enfrente y nos anima a seguir caminando.


Al terminar la pista e ignorar un desvío por la GR11 que va de manera más directa hacia Formigal, tomamos un camino en rampa, estrecho, entre árboles y por donde nos vamos cruzando con vacas, que va ganando altura hasta llegar a unas campas.

Tras un buen rato de subida, llegamos a una caseta desde donde divisamos la loma divisoria de vertientes por la que habremos de continuar ascendiendo hacia nuestro primer objetivo, el pico Porté. Pero antes, hemos de llegar hasta ella ascendiendo a ratos por camino, a ratos por las laderas de hierba de estas empinadas rampas. Aquí ya decido ponerme el gore-tex porque la lluvia es más intensa. Debido al esfuerzo y a la lluvia apenas se habla...

Cuando llegamos arriba el viento nos azota y tras reagruparnos, decidimos continuar lo antes posible. Seguimos subiendo aunque ya la pendiente suaviza. Estamos a más de 2.000 metros y la temperatura ha caído. Sigue lloviendo y empezamos a estar algo mojados.

Tras una cresta fácil con un pequeño trepe llegamos al Porté. Desde allí ya se ve el collado al que hemos de llegar para, después, poder ascender al Vértice que también vemos a ratos cuando las nubes que van y vienen nos dejan verlo. Lo bueno es que la lluvia amaina y el aire sigue soplando por lo que a pesar de pasar frío nos vamos secando. Comemos algo aquí. Descansamos un poco y proseguimos la marcha hacia el vértice, la última dificultad del día.

Llegamos al vértice de Anayet desperdigados y con mucho viento en la cima. Desde allí vemos intermitentemente el pico Anayet, que desde este punto se ve imponente, la verdad. Otra cuenta pendiente que habrá que hacer algún día... Bueno, empezamos a bajar disfrutando de las vistas tan espectaculares que tenemos la suerte de poder contemplar ya que las nubes se abren lo suficiente para ello; los ibones, los picos de alrededor (Espelungieta,...) y al fondo el Midi D'Ossau.

Los deberes ya están hechos. Solo queda la bajada hasta Formigal. Como son las 14.30 y el tiempo ha suavizado paramos a comer frente a los ibones con el Midi al fondo. Vaya mesa nos habían reservado..!

Comemos, bebemos (hasta vino que nos ofrece de su bota Jonatan ;)) y nos volvemos a poner en marcha pero, en vez de seguir por la GR11 por el barranco, lo hacemos por el camino de la izquierda marcado con las marcas de una PR. Para mi, mejor, así apenas repito itinerario del mes de agosto...

Más estirados, bien de horario, cada uno a su ritmo, continuamos bajando adentrándonos cada vez más en los dominios de la estación de ski de Formigal. Así hasta que llegamos al autobús que nos espera en la entradas a las pistas de Anayet. Tras recoger las cosas y cambiarnos, ya secos, nos dirigimos a la gasolinera más cercana a repostar. Cervezas después, otra vez al autobús y para casa.


domingo, 13 de octubre de 2019

Las Cucutas, 989 m.

Tras las fiestas del Pilar (bueno, acaban hoy...) y en pleno trimestre necesito despejarme un poco y planeo salir a andar. Así también hago algo de rodaje de cara a la salida del fin de semana que viene con Os Andarines.

Estoy dispuesto como otras veces a irme solo pero le comento a Alberto a ver si le apetece acompañarme y me dice que sí. Perfecto. De paso nos pondremos al día.

Salimos de Zaragoza a las ocho de la mañana y sobre las nueve ya estamos en Lécera cubiertos por una espesa niebla. Nos cuesta un poco encontrar la pista donde dejar el coche y empezar a andar. A eso de las 09:18 empezamos a caminar.

Casi todo el camino discurre por una amplia pista de tierra en muy buen estado. Completamente ciclable. Las marcas amarillas y blancas de la PR33 nos van indicando que vamos por el buen camino. Además, en algunos cruces hay carteles señalizadores.
Una balsa junto al camino. Un tesoro en medio de la estepa
Tras dejar un desvío a nuestra derecha por el que luego volveremos (camino del pinar) divisamos nuestro objetivo al fondo. El camino comienza a empinarse algo más y tras una serie de curvas, llegamos a una cresta que no dejaremos ya hasta la cumbre.

En este tramo podemos ver algunas torretas de madera para apostarse los cazadores, entendemos. Toda la zona es coto de caza y los carteles de "guarda rural" nos lo recuerdan.

A lo lejos podemos ver ya el vértice geodésico que indica dónde hemos de llegar. El camino se estrecha un poco y podemos ver que a él llegan otras pistas similares a la que hemos seguido que deben partir de Albalate del Arzobispo.
No me da tiempo a llegar junto a Alberto para la foto :)
Sobre las 11:40 llegamos a la cumbre donde podemos contemplar, despejado ya el día, las vistas por todos los flancos. Llama la atención lo seco que es/está todo... Bueno, es lo que tenemos por aquí. No es el Pirineo, tiene su encanto pero...

Tras tomar algo y beber emprendemos el regreso. Nada más bajar de la loma de la cima y recuperar la pista principal tomamos el desvío del camino del pinar. A pesar de que no hace excesivo calor, la sombra de los pinos se agradece. Seguimos descendiendo por este camino sin encontrarnos con absolutamente nadie. El panorama es lunar, apocalíptico,... Digno de una película como Mad-Max o Terminator.
Curiosas formaciones fruto de la erosión en el terreno
Pronto llegamos al desvío inicial y de allí, no tenemos mucho rato hasta volver al lugar donde hemos aparcado el coche. Recogemos las cosas y para casa. Antes de entrar en la ciudad pasamos un agua al coche porque estaba de polvo hasta arriba. Solo nos queda comer y toda la tarde por delante.