domingo, 1 de octubre de 2017

Escalando con los pies

Seguimos con la puesta a puntooooo. Y es que ese hombro aún tiene grado que exprimir a pesar de su handicap. Pero antes de eso, deberes por hacer: gimnasio, travesías... Y metros y metros de placa moratera para poner a punto el cuerpo y el coco.
Panorámica desde la reunión. De izqa. a dcha.; Gran Placa, Puente de Roca, el castillo, Pared del tunel y la Boina

En esas que hoy domingo, ¡Sin prisas!, nos vamos Juan y yo a Morata a darle hasta que no pudiéramos más. A las 11 ya estamos escalando en la Gran Placa. Empezamos con una nueva vía, fácil, (en torno a IV o IV+ diría) que se llama Proscrita. Después obviendo otras tres vías nuevas que no parecen aportarnos mucho hoy... Hacemos Los Pajaritos, IV una vía clásica de iniciación que sirve para que Juan haga su primer largo de primero (¡Y encadene!). Bieeeen, seguro que vienen muchos más.
gente sin complejos

Ya calentados, nos vamos a la derecha y hacemos el típico quinto del sector, que en cualquier otra escuela sería más..., LLanto de Pasión, V. Buena vía de placa sobre agujeros y sexy-movimiento de pies. Empezamos a resoplar. Mola. Siento después de nueve meses el gusanillo del chapaje de nuevo :)

Después seguimos con una de las vías nuevas que no sale en la guía, a la derecha de Dani Yarza, Marisol, V+. Una vía larga de 35 metros de buena roca, divertida donde hay tramos de diedro, placa, alguna travesía y bien equipada. Muy recomendable. La disfruto y decidimos hacer después la de su derecha que aunque algo más corta, acomete un muro vertical antes de llegar a la reunión, no sabemos su nombre pero ya será 6a/...
En estas que se me ha colado una intrusa en la foto ;)

Comienza a chispear y, como parece que no va para mucho, nos damos un descanso y vamos a comer al coche. Tras la visita de la nube, con la tripa llena, nos ponemos al lío de nuevo. Nos vamos para la Boina. Juan va a por su segunda vía de primero. La elegida es Con Salero, IV que encadena también son problemas.
Juan encadenando su primera vía

Para terminar y hacer 7 largos, aún sabiendo que puede ser "el largo que sobra"..., nos metemos en Yure, V+ en la parte de la derecha del todo de la boina. Una de las dos vías nuevas que se han equipado. La entrada, como la de sus vías vecinas algo rara y sucia (quizás por las gotas caídas y ser nueva y poco repetida aún..), con alguna rotura de agarre incluida pero superada sin mayores problemas. Después una parte de diedro y para terminar unos metros de placa en buena roca y de movimientos estéticos.

Y colorín colorado, mañana a trabajar. Y a volver a entrenar.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da

Nueve meses después de mi cuarta luxación de hombro (operación entre medias...) vuelvo a atarme y a ponerme a pie de vía. De nuevo, como siempre he hecho, vuelvo a Morata... Quizás por eso de que allí escalé mi primera vía.

Descartada una segunda operación, la opción elegida ha sido la de muscular y ser prudente. Ir poco a poco y escuchar al cuerpo. Hasta dónde llegue o no llegué, nadie lo sabe. Si vuelvo o no a probar séptimo grado, tampoco... Pero eso no me importa. << escalar no es sólo un ejercicio de ambición humana, expuesto a nuestro insaciable narcisismo, un mezquino juego de altitudes o números y letras...>> - Quique Mur

Escalar es MUCHO más y, como continúa el párrafo anterior, trasciende lo humano. En este sentido, está claro que es más que un deporte o forma de vida y se muestra como algo grande lleno de oportunidades de todo tipo. De nosotros depende aprovecharlas.
Juan llegando al final de la ferrata del Puente de Capurnos

De todo lo compartido hasta ahora con compañeros de cordada y amigos, sin duda hay una gran descompensación entre lo recibido (>) y lo dado. Nivelar esta proporción en la medida de lo posible es una motivación más en mi vuelta a la escalada. No como una deuda pendiente, sino como una oportunidad genial de revivir lo que un día personas a través de este magnífico deporte me regalaron y me dieron a conocer y que ahora tengo la oportunidad de poner en práctica. Todo esto no implica un cambio de rol, sino asumir libremente otro...

Seguiré saliendo con mis compañeros y amigos de escalada: Quique, Mon, Iñaki, ... como eterno aprendiz, mientras (humildemente) comienzo a guiar a otros en este "deporte".

Ayer Juan y yo comenzamos la temporada de escalada en roca. Tras calentar y enseñarle la ferratilla del puente Capurnos de Morata, nos marchamos al sector del cono donde hicimos tres largos de IV+ y V hasta que el Sol nos echó de allí. Aprovechamos para enseñarle los principales sectores y vías más clásicas de la escuela y, antes de ir de vuelta al coche, escalamos Ursus, V una vía preciosa (para mi) en el puente de roca.
En la reunión de Ursus, V en mi primer contacto con la roca desde el fatídico enero

Se atisba un otoño de roca y monte. ¡Esperemos que se cumplan las previsiones!

domingo, 20 de agosto de 2017

Peña Roya, cresta de Tendeñera y Peña Sabocos desde Panticosa (pueblo)

¡Ay!, ¡Qué mañana se terminan las vacaciones..! Cual farra de la última noche de verano, se nos fue de las manos. Buscábamos hacer algo en el día, algo ni muy cañero ni muy dominguero y, al final, empezamos con una y luego otra y... Ufff... Hoy todo duele un poco pero uno se levanta con esa sonrisa tonta en la cara. Ya-tú-sabes...
 Mapa y track de la ruta a Sabocos

En fin, que decidimos Juan y yo a eso de las ocho de la tarde del viernes ir a Panticosa y desde allí subir Sabocos. No teníamos muy claro tiempos ni ruta, pero como también se lo propuse a mi amigo Juan Arregui (que sabía andaba por Jaca) y resultó que este sábado también iba al monte con su padre y, casualidad?, también a Sabocos...! Pues nos relajamos y dábamos por hecho coincidiríamos en la subida con ellos.
Juan por las rampas que nos llevan de Panticosa a las pistas. +600m. Al fondo, la zona de Ordesa.

No fue así. Para empezar porque aunque empezamos a andar antes que ellos nos cogieron ventaja al subir hasta las pistas en la silla. Unos 40' de ventaja. Empezamos a ascender hacia lo que creíamos Sabocos y algo despistados por los grupos de gente que conforme adelantábamos veíamos que no eran Javier y Juan. 
Ibón de los Asnos y el Pico Mandilar y su reflejo en las aguas

Tras dejar atrás las pistas de ski y rodear el Ibón de los Asnos dejándolo a nuestra derecha, la pista de tierra nos lleva hasta la bifurcación donde dejamos tomamos el camino de subida, con el Ibón de Sabocos abajo, a nuestra izquierda, comenzamos a zigzaguear ganando altura hasta encontrarnos con marcas de la GR11. Tras llanear por un pequeño circo, comenzamos a subir la pedrera que no sin esfuerzo nos lleva hasta lo alto de Tendeñera.
Vamos ganando altura. El Ibón de los asnos abajo, al fondo a la izquierda el Midi D'Ossau y a la derecha los picos Infiernos
Juan en los últimos metros de la pedriza que lleva hasta el collado

Al llegar al collado cercano a la cima de Peña Roya, nos confirmaron que ese pico no era Sabocos y, este, se encontraba frente a nosotros al otro lado de una larga travesía en creta por el macizo de Tendeñera. 
Panorámica desde la cima de Peña Roya.
De izquierda a derecha pueden verse; Collarada, Midi D'Ossau, Infiernos, Taillon... Y al final de la cresta, Sabocos.
Cima de Peñarroya. Juan y yo flanqueados por Collarada y el Midi. La zona de Sallent, ya con nubes.

Ya que estábamos allí, subimos a la cima de Peña Roya y pensamos qué hacer. Si volvernos y ya o probar a llegar a hasta Sabocos por una cresta que no conocíamos y no teníamos información acerca de su dificultad, exposición, etc. La consigna fue poco a poco y valorar conforme nos fuéramos encontrando las dificultades, hora límite, 14.00. Llegamos al final de esta preciosa cresta a eso de las 12.30. Poco antes vimos llegar a la cima de Sabocos a Juan y a su padre que ascendían por la normal.
 En mitad de la Sierra de Tendeñera puede observarse un agujero que la atraviesa. Desde la pista, abajo, es visible. Desde arriba es espectacular y regala una singular vista del Ibón de Asnos.
 Estas amables cabras tras enseñarnos cómo movernos por las piedras nos permitieron continuar nuestro camino.
 Juan afrontando los últimos metros de la cresta antes de la arista que nos llevaría a la cima de Peña Sabocos
Superada la cresta, momento de relax y de llevarme un bonito recuerdo en formato "selfie"

Media hora más tarde nos encontrábamos con ellos en la cima y, al fin, pudimos reunirnos todos. Allí les contamos nuestra equivocación y, gracias a que llevábamos los dos camisetas naranjas fosforitas, nos habían ido viendo progresar y nos tuvieron localizados todo el rato.
Track ampliado donde se observa mejor el recorrido Peña Roya - Cresta Tendeñera - Peña Sabocos

Tras las pertinentes fotos y descansar un poco, emprendimos juntos el regreso a Panticosa. Volvimos por la normal, el camino que ellos habían tomado hasta la cima exceptuando un tramo en el que no lograron ver los hitos indicativos y progresaron por una barranquera más penosa en la última parte de la ascensión. Afortunadamente, de bajada, no nos confundimos y pudimos completar la vuelta correctamente.
arriba: con Juan (Arregui) y el Vignemale al fondo · abajo: Juan, (yo), Javier y Juan

Antes de completar el regreso, a algo más de una hora del parking nos detuvimos a comer y beber algo en las pistas de ski. A las seis en punto llegamos al coche bastante cansados, nos cambiamos de ropa y refrescamos un poco y pusimos rumbo a Zaragoza. A las ocho en casa y... Hasta la próxima!

sábado, 12 de agosto de 2017

Sequoia Sempervirens

El último día de este verano en el camping, fuimos a conocer el cercano bosque de sequoias costeras que hay en el término de Cabezón de la Sal.

Este impresionante bosque no es autóctono y su origen proviene de los árboles traídos de América que, por cierto, dan nombre al área californiana conocida como "palo alto"...

Podemos descubrir el encanto de este bosque y contemplar los más de 40 metros de algunos de los ejemplares de este árbol que hay catalogados como "singulares" a través de un sendero adaptado de 200 metros. Fuera de este sendero, podemos adentrarnos en un sombrío y húmedo ecosistema en el que las luces que logran colarse nos regalan preciosas tonalidades y reflejos dignos de cualquier novela de Tolkien o Lewis.

En uno de los límites del bosque podemos conectar con una pista forestal que nos permite alargar la caminata hasta un barrio cercano a cabezón. Esta pista está ne perfectas condiciones para la BTT.

A las faldas del Monte Corona se haya este bosque que permite realizar múltiples paseos que bien son merecedores de varias visitas. 

A la carrera por Cantabria

Atípico verano por el camping este año. Pero como siempre, muy bien. 

Y lo digo porque en vez de Sol ha predominado la lluvia, por lo que los planes de monte eran menos factibles. Porque debido a mi lesión de hombro he preferido no traer los cacharros y no adelantar plazos..., Y porque en vez de solos Carol y yo hemos estado con familia por lo que ha habido diferentes posibilidades.

Dentro de estas variaciones, una de ellas es el que he podido salir a correr acompañado y descubrir nuevos itinerarios.

Vistas desde la terraza del Rayo Verde, en la Gerruca

El primer día, pasado Comillas dejamos el coche en el campo de fútbol José Ramón y yo. Desde allí siguiendo en buena parte el paseo marítimo hasta la playa de Oyambre nos lanzamos a correr cuesta arriba. Pasada la Rabia, nos metimos por el camino del Capitán hasta el campo de Golf y atravesando la entrada de la playa, seguimos ascendiendo hasta la Gerruca y vuelta. Total, 10 kilómetros con unas vistas muy chulas.

Panorámica desde lo alta del mirador del Yeyo

El segundo día, tras haber reconocido previamente el terreno con Carol, decido subir corriendo hasta el mirador del Yeyo. Un montículo que domina el barrio de la Iglesia y sus alrededores. Desde donde se ve el mar y todos los núcleos cercanos. Por una pista forestal compartida con vacas y ovejas se va ganando altura de forma mantenida. La salida desde el propio camping y el camino que lo reodea hasta alcanzar el sendero. La vuelta, alargándola por el mismo camino pero llegando hasta la venta del Tramalón. Muy satisfecho.

Atardecer desde la ermita del Remedio

El tercer día, decido ir hasta la ermita del Remedio, famosa por sus vistas de las puestas de Sol y acantilados. Comienza a llover pero es hasta agradable. No voy por la carretera general, sino por las calles de los barrios de alrededor, entre casas y cuestas a la ida y, para volver, lo mismo aunque bordeando los acantilados hasta tener que comenzar a descender para poder coger el desvío hasta el camping. Al poco de atravesar la entrada de el Helguero, cae el diluvio, me libro por poco...


Contento porque en 10 días he salido a correr 3 veces y no he sentido molestia alguna ni articulaciones cargadas. Así que como pretemporada me va a venir fenomenal.