lunes, 26 de octubre de 2015

Subida a las planas por María de Huerva

Ayer, aprovechando uno de los pocos fines de semana que deben quedar de buen tiempo, salimos con las bicis Carol y yo. Esta vez le acompañaba con algunos compañeros del gimnasio en una salida programada hacia María de Huerva sin un objetivo definido. La idea era llanear y hacer kilómetros en función de cómo fuera el grupo yendo hacia las planas.
Marta, Emilio, Carol y yo

Pronto el grupo se dividió, ya que había unos cuantos que optaron por salir muy fuertes desde el principio, dando prioridad a otras cosas y no al grupo. Al ver que no era factible seguirles e ir juntos, decidí dar media vuelta y volver al grupo de Carol.

Nos dirigimos hacia la Fuente de la Junquera Marta, Emilio, Carol y yo. Tomamos el sendero del Huerva en el mismo merendero donde otras veces hemos celebrado cumpleaños y otras reuniones de amigos. Por allí llegamos directamente a Cuarte de Huerva por una pista evitando el trozo asfaltado y con tráfico por el que tantas veces he pasado. No conocía esta opción.

Tras llegar a Cadrete, en lugar de tomar la pista de ascenso que sale desde el polígono, seguimos hasta María de Huerva, donde la carreterilla se convierte en pista y sube de manera más progresiva en dirección a las planas.
Marta y Carol

Vamos disfrutando del paisaje y sus colores otoñales, que en muchos árboles comienzan a mostrarse para después tras dejar la ribera del Huerva, convertirse en el árido y singular horizonte tan típico de estas zonas. Seguimos ascendiendo y haciendo alguna parada. Vamos pasando los pinares que rodean los barrancos de los alrededores mientras continuamos ascendiendo y tras unas cuantas curvas y una última subida algo más pronunciada, llegamos a las planas. Allí, llaneamos hasta el otro extremo donde está el mirador y podemos contemplas la llanura zaragozana y la pista por donde bajaremos.



Tras algo más de media hora, estamos de regreso en la fuente de la Junquera, tras retomar el camino de ida a la altura de Santa Fe.

Nos despedimos satisfechos hasta otra salida. Carol está especialmente contenta por haber subido hasta allí. No se planteaba ningún objetivo al inicio de la jornada, pero poco a poco y ayudada por el grupo, hasta arriba. Habrá que buscarle una bici a su altura..!

domingo, 18 de octubre de 2015

Hay que salir

Pues nada, siguiendo las recomendaciones de los que saben más que yo de esto, quedo con Míchel el sábado, Un sábado que amanece fresco y nublado y que por eso mismo, decidimos ir a Morata. 
clásico selfie roquero

A las 10.30 ya estoy poniendo las cintas de Rocalia, 6a notando las manos frescas y la piedra helada. En esta pared, la del túnel, creo no he escalado nunca... Sorteando el comienzo de roca sucia como puedo y calentando, calentando. A una chapa de la reunión me equivoco de camino y aunque destrepo, ya llevo un calentón majo. Para abajo, Michel sube fácil (son vías que conoce bien y de un grado en el que va más cómodo que yo) y a la segunda la encadeno. Mucho mejor.

Nos vamos a Copas con Mariano, 6a+ que al rebufo y al flash de Míchel me la llevo con más facilidad que la anterior. Son vías largas, de 25 metros. Que salvando los primeros metros, resultan divertidas y agradecidas. Eso si, cómo aprieta el grado aquí... Old school!!!

Movemos un poco hacia Tope clasic, 6a+ y tras tres largos, comienzo a sentir molestias en la muñeca izquierda (tendinitis) y el cansancio de la semana se concentra en los antebrazos, así que tras la cadena de Míchel, caigo en el último tramo de la vía, totalmente vacío. Decido parar y descansar, mientras Míchel hace Eyaculación precoz, 6a+ que discurre a la derecha de la anterior y comparten reunión para quitar las cintas que he dejado.

Entre tanto, como algo y aseguro a Míchel en El cartero siempre se cae dos veces, 6c con muy buena pinta, pero que se ve fino, fino... Otro día le daré, pienso, Podría ser un buen proyecto... Y en estas estoy siguiendo atento los movimientos de Míchel cuando veo que con la cinta puesta, amaga coger cuerda para chapar, pero no... Recojo, cuerda, puede caer en cualquier momento, pero no. Vuelve a coger cuerda y se dispone a chapar cuando me grita ¡!Cuidadoooooo..!!!, ¡¡¡Pilla, pilla, pillaaaaahahahah!!! Afortunadamente, estoy atento y además de poder recoger algo de cuerda, dinamizo su caída y evito un impacto con consecuencias nada deseables. Aún así, vuela cuatro metros y el susto no se lo quita nadie. Después nos echamos unas risas y tras descansar, le da otro pegue, aunque aún tiene el susto en el cuerpo y no logra encadenar.

Nos movemos para terminar el día a la gran placa. No se, sólo he escalado una vez allí y tengo ganas, ya que estamos de vías largas... Encadeno poniendo las cintas una de las vías nuevas que por ahí han equipado Dani Yarza, V+? Que la verdad es muy chula, creo que podría ser más de V+. Quizás sea el tipo de escalada plaquera total y que hay un paso sin manos, totalmente de adherencia de pies, que me parece flipar. 33 metros con algún aleje y otro paso más abajo en desplome, o que iba cansando ¿? El tema es que al menos hago un quinto largo antes de recoger y todo han sido vías buenas. Morata.
placa, placa

Míchel se hace la vía de la derecha, también nueva y ya nos despedimos de la gente del tablón y del San Jorge que nos encontramos por allí a lo largo de la jornada. Buen día. Otro compañero con el que comparto escaladas y conversación. Salir a roca, siempre suma.

sábado, 10 de octubre de 2015

Alberto Rabadá (murciana) 6c/260m al mallo Pisón.

Ayer con todo el miedo metido en el cuerpo y la siniestra carcajada de Quique Faro en mi cabeza, recogía a Mon en Zuera rumbo al Reino de los Mallos.

 Bien vale un mallo tener que terminar unas cosillas de trabajo la mañana del sábado, aún con el susto en el cuerpo pero feliz. Y hablo de sensaciones de respeto, por así decirlo, porque hasta ahora no había ¿escalado? en Riglos una vía de esas que impresionan. Tanto por su dificultad en algunos pasos y largos, como por el ambiente, el patio que tiene, su historia...

Durante toda la semana, he podido ver medias sonrisas de todo tipo cuando les contaba a los compañeros que iba por primera vez a escalar la murciana al Pisón; -¿No has estado nunca en la Rabadá? Ah... Pues vete con frontal..., o -¿Qué vas...?, ¿A la murciana? Jajajajaj! Te vas a poner de acerar fino... y -No te vas a poder ni mover al día siguiente...

Y así fue. Ayer descubrí lo que aguanta un buril, lo que impresiona el patio cuando una vía desploma, la sensación de no ser auto suficiente y estar colgado a 200 metros del suelo, a tener que salir por arriba si o si, a no caerse en un determinado lugar cueste lo que cueste, a escalar de cinta a cinta, a acerar como un gusano... A escalar en Riglos. Aún me río con (6a) obligado de la reseña...
Panorámica desde la cima del Pisón

Ayer disfruté y llegué a la cima del Pisón tras unas cuantas horas de combate. Escalé cuando tenía que hacerlo y dosifiqué fuerzas cuando tocaba para no comprometernos, a escalar de pies y brazos, de cabeza y corazón. 

Respecto a la vía, qué decir que no se haya dicho ya. Un itinerario muy estético, lógico y natural. Que impresiona desde el comienzo y más en los últimos largos. Con algunos pasos más expuestos y un ambiente espectacular pero bien asegurada en general. Una vía de calidad con unos largos en su parte superior que son buenísimos. Un itinerario que conforme gana en altura desploma y los diedros y fisuras van dejando paso a los muros y panzas. ESCALADA con mayúsculas, cinco estrellas.
La tapia. Comienzo por diedro y final en panza.

El día acompañó. Incluso pasamos calor. Y tras la jarra de cerveza en el Bar "El puro" nos volvimos con el trabajo hecho a casa.