domingo, 16 de enero de 2011

Manolo, el guerrero de la roca

Ayer, sábado día 15 de enero de 2.011, tuvo lugar la competición anual de boulder y lances en el club de montaña "los Mallos" al que pertenezco desde hace apenas 6 meses.
 Los fanáticos de los Mallos esperando turno...

Más de 100 fanáticos nos juntamos ayer en el pequeño roco de la Calle San Antonio Abad. Con muchas ganas de impregnarnos de magnesio, disfrutar de la compe y, sobre todo, de pasarlo bien en un ambiente inmejorable, con una camaradería excepcional, a pesar de ser cada uno "de su padre y de su madre"... Porque, a pesar de ello, nos une la pasión por "pretar" y es que, como dice Manolo, estamos locos los escaladores. Bueno, yo creo que los que están locos, son los que pasan por la vida neutros, fríos, sin diferenciar en su actitud trabajo y pasión, compromisos inevitables y amistades imborrables, quien no distingue entre unas horas de deberes y unas horas de desconexión porque dejan que las preocupaciones y obligaciones de la vida les gobiernen. No trato de promover el mandarlo todo a paseo, no. Ser responsable implica también eso, el desconectar y pasarlo bien cuando toca.


Se me quedó grabada una frase que, a modo de correctivo, siempre desde el cariño me dijo Manolo un día que revisabamos el entreno de la semana. No me digas: "Creo que mejor..." Dime mejor o peor, pero no vaciles. Toma decisiones, confía en ti. Cuando escalas, deja atrás todo lo demás, se escalador limítate a escalar y cree en ti. Y es que muchas veces los límites no nos los marcan situaciones, factores externos u otras personas, sino nosotros.
Manolo, con megáfono en mano dando comienzo a la compe

No se muy bien porqué estoy escribiendo todo esto, bueno, quizás porque quería hablar de Monolo y puede que esta reflexión acerca de lo que he compartido con él dentro y fuera del roco, ayude a ello.

Ayer a las 19 horas comenzaba la compe en los Mallos. La buena, que es la de los chavales de hasta 10 años y, Manolo, animandoles y echando horas antes y durante la misma, disfrutaba con ellos. Era su día, como decían algunos... Sin duda. Repartió camisetas, chuches y buffs antre todos los chavalines que participaron como un Rey Mago, dejándose la voz con el megáfono... y entonces me vino a saludar.
 Manolo con los críos repartiendo premios

Estaba contento de vernos y nos dijo que ¡A tomar birra y bocatas al bar de al lado hasta que empezara la compe de los adultos! Había cerrado 80 litros de cerveza y 200 bocadillos para todos, a su costa. Y digo a su costa porque sólo nos pedía "un besico en los morros" al preguntarle si teníamos que pagar algo. Y lo digo porque por muy barato que sea el alquiler del roco, me consta que hay gente que está en paro, estudiantes o en alguna otra situación a los que Manolo les pide que sigan pretando, que si necesita que les eche una mano en algo a cambio, se lo pedirá, pero que escalen.
Jueces y guerreros disfrutando de la noche

Manolo es generoso por lo que os digo arriba, pero también porque da lo más valioso de uno. Su tiempo. Tiempo que invierte en limpiar con esa fregona chunga los suelos, de rellenar las garrafas de agua, de colocar nuevas presas que consigue de todas maneras; las hace él mismo, compra o recibe regaladas, pero que nunca son para él, sino para todos. Te contesta todos los correos que le mandes comentando entrenos, pidiendo consejo o lo que sea. Constesta el móvil y acude a abrirte cuando olvidas las llaves y, cosa rara, no hay nadie pretando allí. Se motiva con tu motivación más que tú mismo. Te ofrece su material sin pedírselo cuando le dices que vas a salir a tal sitio o al otro...

Manolo tiene su familia; hace un par de meses, su madre murió... Fueron las únicos días, esas semanas siguientes, las únicas veces que no le he visto sonreir, aunque ya recuperó esa chispa en los ojos y el cariño en las palabras que te dirije cuando te ve, la alegría. Tiene novia y también trabajo, así que esto no lo hace por recibir o buscar nada de nadie, al revés, lo hace para dar lo que un día recibió.

No se su edad exactamente, ni en qué curra, tampoco su apellido (aunque un día me suena que me lo dijo...), pero da igual. Quizás sea reflejo de su forma de ser y actuar, discreto. A pesar de que cuando estamos entrenando siempre que aparece anima el ambiente saludando, enseñándonos algún bloque mortal o diciendo alguna barbaridad... Después de dejarnos su regalo, desaparece sin olvidar dejar todo en orden y atender a todo el que le buscara por lo que fuera o necesitara.

Hace años recibió la mitad del roco, seguramente por la confianza ganada del anterior propietario. El carácter de esta persona nada debía tener que ver con la de Manolo y, acertadamente, buscó una persona adecuada para gestionar un sitio así. Alguien que pintara en la paredes frases de amor a la montaña y a la roca, alguien que consiguiera descuentos en tiendas de deporte para que todos podamos beneficiarnos de ello en la montaña, alguien que mendigara regalos para los particpantes de ayer, alguien que hiciera todo lo que arriba he contado... Más tarde le ofreció que comprara el resto y, no lo dudó, incluso intentó ampliarlo, pero eso ya es otra historia :)

Ayer era su día, porque era el día de todos nosotros. Pasaba el tiempo, llegaron los bloques finales y, el resulado fue lo de menos.

Antes de empezar la compe leyó unas palabras "mal escritas" (como dijo él) en las que empezó recordando a los que no estaban con nosotros (familiares, un compañero que murió en accidente de moto hace un año...) y los lesionados, entre los que fuí nombrado. Detallazo.

La cerveza corría con la misma velocidad que el magnesio se esparcía por el aire y, alguien cogíó el megáfono de Manolo para animar a los participantes porque Manolo ya estaba afónico. Una amiga le dijo: "vas a hacer sombra a Manolo", pero no es cierto. No es verdad porque Manolo ya está en la sombra... En la sombra de la humildad y generosidad dejando sitio para que el resto de "guerreros de la roca" disfrutemos de eso, de la roca.

¡Gracias Manolo!

2 comentarios:

bOrJa dijo...

Joer qeu buena esa de darle al jarro en las colchonetas...
buenas dosis de Magnesio os beberias con la tontería...

Pedro Herrero Goizueta dijo...

Estuvo genial, aunque alguno se despertó el domingo en las colchonetas, jejejjej!