martes, 3 de julio de 2018

¡Al agua gansos!

El pasado fin de semana, tocaba despedida de soltero. Nos fuimos a comer y a beber (básicamente) a una casa en Serué, en la cara norte de Monrepós. Aunque también tuvimos tiempo para disfrutar del maravilloso entorno del río Gállego a su paso por los mallos de Riglos.
De izqa. a dcha. Ángel, Marcos, Rubén, Chuan, Peña, (yo), Adrián y, abajo, Aguilar.
 
El sábado por la mañana nos tocó madrugar y levantarnos a las 7. No está mal teniendo en cuenta que al llegar el viernes hicimos una barbacoa que se prolongó hasta las 2 de la mañana. Teníamos reserva para hacer rafting en Murillo de Gállego a las 09.30 y tras desayunar y pasearnos 1 hora por las carreteras del "Deep Aragón", nos plantamos en las instalaciones de UR Pirineos.

 
El novio, mi cuñado Marcos, nunca había hecho este tipo de actividad y nos pareció una idea genial. Algunos tampoco habían hecho rafting nunca otros sí, incluso con los mismos guías y por el mismo tramo de río... Pero no importa. Creo que uno podría bajar todos los días voluntariamente por ese río en semejante entorno. Es una maravilla.
 
Además, cogimos la opción de hacer 3 kilómetros de río más de lo habitual, empezando el recorrido algo más arriba del punto de partida original junto a la presa del embalse de la Peña. Una opción muy recomendable, puesto que a pasar de ser sólo 3 kilómetros, es una tramo muy divertido y cañero. En total, sale una bajada de 11 kilómetros en los que se alternan rápidos, zonas más estrechas y amplios remansos donde se puede uno bañar.
 
El día que nos tocó, totalmente depejado y caluroso, con un caudal del río no muy elevado pero con fuerza y apto para todo tipo de momentos a bordo de la barca, fue perfecto. Destacar la profesionalidad y amabilidad de Mikel y Aldo, nuestros guías.

 
Nos dividimos en dos barcas de 4 personas y alternamos la cabeza durante la bajada del río. Al final fueron 3 horas de actividad en un lugar mágico, muchas risas, deporte y buenas conversaciones. Llegamos de nuevo a Serué y tras devorar una cazuela de pasta con txistorra, la siesta nos tragó.

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